De tal Antonio, tal Alicia

La Ballerina AssolutaMuchos le conocen como la gran bailarina que es, la formidable intérprete de los ballets Giselle y Carmen, y que aún en sus noventa años dirige su afamada compañía más allá de las limitantes físicas propias de la edad.

Otros, han hecho fila para verla al menos desde el balcón de un palco, ante la imposibilidad de no haber coincidido en época para admirarla en lo que mejor sabe hacer, llenar de magia el escenario en cualquiera de los personajes interpretados en su prolífera vida como bailarina.

Pero pocos asocian a la Prima Ballerina Assoluta, Alicia Alonso, como conocedora de temas astronómicos, amante de la ciencia ficción, exploradora de las cavernas cubanas, e investigadora de la fauna, todo ello y en buena medida, gracias a su progenitor Antonio Martínez Arredondo, reconocido Doctor en Medicina Veterinaria en nuestro país.

Pudiera parecer a simple vista profesiones antagónicas y no poder entender como la hija de un veterinario sería una de las representantes más fidedignas del arte más elitista del mundo, como el ballet. Pero para Alicia nada tenía de contradictorio y a la par que amaba la danza, incentivaba otros placeres por la madre natura, aprendidos de las enseñanzas del padre.

Alicia en el pueblo de Pinar

Aunque ha transcurrido largo tiempo desde la última visita de Alicia Alonso a Vueltabajo, la afamada artista durante su juventud, realizó varias investigaciones en los parajes pinareños, a tal punto que descubrió en la Cueva del Indio, en San Vicente, Viñales, un raro hongo, por el cual fue entrevistada por el científico alemán Wilhelm Lotcher.

Se puede entonces comprobar su amor por los paisajes del occidente cubano, en una de las primeras fotos tomadas junto a Fidel Castro, cuyo escenario fue el Mural de la Prehistoria, también en Viñales.

Pero a sus investigaciones naturales, se le añade la presencia de la bailarina ya como profesora del arte, cuando asumía algunos talleres con muchachas, allá por la década del 50 y 60, algunas de las discípulas con el recuerdo de las fotos tomadas por la época.

Pinar honra a los Martínez

Mas, en esta ocasión Alicia vuelve a Pinar, no como la bailarina y la intensa investigadora de la naturaleza, sino como la hija de Antonio Martínez Arredondo, para quien el Consejo Científico Veterinario de Pinar del Río, rindiera homenaje este 25 de octubre por su 125 aniversario de natalicio.

La iniciativa forma parte del proyecto Memoria histórica, con el cual la institución ha reconocido a importantes figuras del sector, tanto a nivel nacional como internacional.

Para Antonio fueron entonces los palmareses por el aporte a la medicina veterinaria cubana, gracias a sus estudios realizados en Estados Unidos, Cuba y España. Consagró toda su vida al perfeccionamiento de la ciencia y constituyó uno de los pioneros en el país en la inseminación artificial en animales.

Por ello, y por otros méritos, referidos por los integrantes del Consejo le fue entregado post mortem el Diploma de Reconocimiento a la obra de la vida, recibido por su hija menor Alicia Alonso.

Emocionada Alonso refería a la prensa: “Unas palabras es muy difícil decirlas, después de haber oído, frases tan bellas, tan lindas, tan profundas y tan humanas como las que han dicho el día de hoy. Así que me voy a tomar el gran honor de poder, siendo la hija menor de cuatro hermanos, de asegurar que él estaría muy contento, de ver a la niña, a la más pequeña, dando las gracias a todos ustedes, en su nombre”.

“Ha sido un tarde inolvidable, y les agradezco por mi padre, que nunca quiso ser reconocido, pero que siempre nos habló de la Cenicienta, de Pinar del Río. Decía “esa es la Cenicienta de Cuba, y no puede ser”. Mi padre estaría orgulloso de ver que ya no lo es que ya es una princesa”.

Pero la tarde se convirtió en un elogio para la familia Martínez, cuando se declarara a Alicia Alonso miembro de honor del Consejo Científico Veterinario de Pinar del Río, a lo que le acompañó presentes de importantes personalidades del patio como los pintores Pedro Pablo Oliva y Humberto Hernández (El negro), así como de diferentes instituciones gubernamentales, entre otras.

Se fue entonces sobrecogida como pocas veces, por el tributo a su padre, figura cimera en su vida, en parte a quien le debe lo que ha sido hasta hoy, una excelente bailarina, y una amante fiel de la naturaleza. No podía querer más Don Antonio.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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