Masonería cubana: ni secta religiosa ni organización política

Símbolo oficial de la Gran Logia de Cuba

Símbolo oficial de la Gran Logia de Cuba

Mozart no dudó en dedicarle su cantata El elogio de la amistad, evocado por los sentimientos de confraternización que caracterizan a las logias masónicas, y París acogió su lema de Libertad, igualdad, fraternidad, gritado a viva voz por los revolucionarios franceses. La historia universal no ha podido negar su legado. Desde las primeras épocas de George Washington, pasando por Benito Juárez y hasta la actualidad, la repercusión social de dicha asociación caracterizó el propio decurso de la sociedad moderna.

Consulte además investigación sobre afiliación masónica de Martí

Definir la masonería conlleva a varios encasillamientos, por ignorancia, respecto al tema de la gran mayoría de las personas que no posee ninguna relación con dichas fraternidades. No constituye una organización política, a pesar de que sus miembros fueron perseguidos en innumerables ocasiones por causas de esta índole. Mucho menos es una secta religiosa, aunque sus seguidores profesan una fe absoluta a los principios que propugnan. La masonería constituye una institución que propone alcanzar el mejoramiento humano dentro de su contexto, y que ha adquirido alta trascendencia dentro de la sociedad civil tanto en el siglo XIX como en el XX.

Sobre el nacimiento de las fraternidades masónicas se ha especulado mucho. Algunos sostienen que la masonería data desde cuatro mil años antes de Nuestra Era. Pero la opinión más generalizada afirma que estas sociedades descienden de las corporaciones de constructores de la Edad Media.

En 1717, las cuatro logias de Londres, herederas de aquellos gremios medievales, componen la Gran Logia de Inglaterra, la cual marca el nacimiento de la masonería moderna. Esta se propaga rápidamente por toda Europa y alcanza mayor fuerza a fines del siglo XVIII, fundamentalmente en Inglaterra, Alemania y Francia, donde muy pronto la palabra masón es sinónimo de revolucionario: el emblema de honor enarbolado por los adeptos es la misma trilogía aclamada por los franceses que toman La Bastilla en 1789.

MASONERÍA EN CUBA

Aunque existen variadas maneras de asumir la masonería de acuerdo con las distintas regiones del mundo, a todas las une un sentido común que se defiende también desde los contornos cubanos: la prioridad de la humanidad por encima de todas las cosas. La máxima aspiración constituye “el bienestar de cualquiera de los hombres amén de sus ideales y principios”.

Ni secta secreta o religiosa ni organización política, la masonería cubana se ha integrado a los preceptos universales propugnados por la fraternidad. Las primeras noticias datan de 1763, a pesar de que existen no pocos investigadores que admiten la posibilidad de un surgimiento mucho tiempo antes.

Pero la fundación de la Gran Logia de Colón (luego de Cuba) no ocurre hasta el 5 de diciembre de 1859, en la ciudad de Santiago de Cuba, con Carta Dispensa de la Gran Logia de Carolina del Sur.

La defensa de valores humanísticos se erige como el principal objetivo de una de las asociaciones más juzgadas a lo largo de todas las etapas históricas de la Isla. Sus integrantes insisten en que no se les perciba como secta secreta, “con una serie de señas y códigos instaurados”, nos explica Ariel Pérez Ramos, presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Gran Logia de Cuba. “Tampoco somos una sociedad benéfica”, aclara Pérez Ramos, pues muchos confunden los objetivos de la sociedad con el de una institución de auxilio público.

Si pudiera definirse de alguna manera, José Manuel Follera Vento, ex Gran Maestro (2000-2003) emplearía los términos “confraternidad filantrópica, progresiva, que persigue el amor a la verdad, la disminución de los odios de razas, de nacionalidad, y sobre todo elevar la calidad de vida del hombre”.

¿SINCRETISMO CULTURAL?

Identificación de la masonería

Identificación de la masonería

En sus filas, a pesar de los estigmas creados en torno a su índole religiosa, se aceptan todas aquellas personas que reúnen los requisitos pedidos, como son la lucha contra la ignorancia y el buen comportamiento moral de sus miembros.

No excluye por creencia religiosa ni por afiliaciones políticas de ninguna índole. Entre los integrantes pueden encontrarse bautistas, ñáñigos (miembros de la sociedad afrocubana Abakuá), incluso militantes del Partido Comunista. La heterogeneidad se acepta desde el mismo instante en que se prohíbe el debate sobre religión y política en los recintos y reuniones masónicas, una manera de respetar los distintos criterios.

En este sentido denominan Gran Arquitecto a toda materialización de fe que posean sus miembros, de la índole que fuese, una manera de salvar discordancias en términos religiosos. Se percibe así la creencia en un ser supremo, más como cuestión filosófica que como afiliación mística.

DESCIFRANDO POLÍTICA EN CÓDIGO MASÓN

Relacionados a la fraternidad masónica se encuentran trascendentales hechos universales como la Toma de la Bastilla y más cercana a nuestro contorno, las revoluciones independentistas. Tales acontecimientos colocan en entredicho la filiación política que la masonería niega tener y que muchos, no relacionados directamente con la misma, le asocian.

José Martí y la Bandera de la estrella solitaria están asociados a la masonería cubana

José Martí y la Bandera de la estrella solitaria están asociados a la masonería cubana

Hoy día existen múltiples dudas respecto a su funcionamiento y se le vincula constantemente con fines políticos, dadas las circunstancias de que grandes próceres de la Independencia cubana (Ignacio Agramonte, Carlos Manuel de Céspedes, y hasta José Martí) fueron miembros de sus filas. También pertenecieron Perucho Figueredo, Antonio Maceo Grajales y Máximo Gómez, líderes todos de las contiendas cubanas que dieron al traste con la dominación española en la Isla.

Esto, sin contar épocas precedentes donde corrían aires conspirativos de evidente raigambre masónica, ante las contradicciones colonia-metrópoli como el caso de la conspiración Soles y Rayos de Bolívar, integrado en su mayoría por hermanos de la masonería.

Incluso la propia bandera que ondea hoy en el territorio nacional fue creada bajo símbolos masónicos en el contexto de las luchas contra la dominación española, y tal acontecimiento parece no ser fortuito. El triángulo equilátero simboliza la magnificencia del poder que acoge al Gran Arquitecto del Universo y desde donde sus tres lados iguales relacionan a la premisa masónica de libertad, igualdad y fraternidad, heredada de los revolucionarios franceses. La estrella de cinco puntas representa la idea de perfección del maestro masón: fuerza, belleza, sabiduría, virtud y claridad. A la par, la insignia posee la integración de los tres números simbólicos en la masonería: el tres (franjas azules, simbolizan la armonía), el cinco (suma de todas las franjas, significa espíritu vivificador), y el siete (con agregación de la estrella y el triángulo, número divino para muchas culturas antiguas).

Entonces, ante tales acontecimientos ¿cómo no vincular la fraternidad con fines políticos? Dentro de la masonería no se incentiva este tipo de actividad, nos responde Pérez Ramos, “son los hombres los que la hacen, no la organización; de hecho, está prohibido dentro de la sociedad debatir temas de esta índole”.

Legalmente se encuentran definidos como una asociación cívica con fines no lucrativos y no incluyen, al menos así lo manifiestan, alguna actividad de índole política. En este sentido, un antiguo precepto consigna que la masonería debe respetar las leyes del territorio donde se establezca. Su premisa primordial convida a la práctica de virtudes y la superación intelectual de sus integrantes, sin descartar el amor a la nación y a la humanidad

La masonería, en cambio, no se considera perfecta “como ninguna obra humana lo es”, explica Lázaro Faustino Cuesta Valdés, quien a pesar de su rango y conocimiento solo quiere que se le identifique como masón, “porque, a fin de cuentas, lo engloba todo”.

Cuenta con Tribunales de Justicia Masónica a partir de la cual se dictaminan medidas para aquellos que dentro de la logia han obrado mal, con sentencias y penalidades como cualquier centro de esta índole dentro del Estado cubano.

ZOOM A LA MASONERÍA

Otros aspectos polémicos se engloban alrededor de dicha confraternización, uno de ellos, sin dudas, la no inclusión de mujeres como hermanas de las logias. Las razones pueden ser variadas y dentro de los distintos puntos de vistas de los integrantes de una hermandad exclusiva para el sexo masculino.

La carencia de condiciones necesarias para la iniciación y adecuada pertenencia constituyen algunos de las justificaciones esgrimidas, pero lo cierto es que en Cuba se abren determinadas puertas para la inserción de féminas en la masonería. Tal afirmación se debe a la existencia de dos logias masónicas compuestas por mujeres (Venus, en Ciudad de La Habana y Victoria, en Pinar del Río) vinculadas a la Gran Logia Masónica Femenina de Chile y que en algún momento podrían formar su propia organización superior en la Isla

En otra medida, el empleo de llamativos anillos con símbolos masones, entre otros accesorios, es relacionado con mucha frecuencia a los integrantes de estas sociedades, mas esta afirmación no constituye la generalidad. La utilización de estos objetos no es obligatoria para los miembros, quienes pueden prescindir de ellos a la hora de su inserción en la sociedad. Ni todo el que es masón tiene necesariamente que llevar algún implemento que lo identifique, ni todo el que lo usa constituye, por ende, un integrante de la hermandad.

A estas especulaciones se une la errada concepción de que todos los hermanos conocen “de tan solo mirar” quién es masón. Si bien poseen medios de reconocimiento como los signos, toques, y palabras, solo en caso de que los manifiesten podrán saber quién constituye hermano o quién no. Pero, a simple vista, es imposible para ellos identificarse entre sí, porque integrantes de una logia no deben conocer ineludiblemente a los de otras en diferentes territorios del país.

La adjetivación de fraternidad secreta se relaciona, por otra parte, a la discreción asumida en reuniones y difusión de las señas de reconocimiento a quienes no integran la asociación. Pero más allá del encanto incuestionable que ello genera en los no masones, “ese secreto los mantiene unidos y vinculados a las raíces de la masonería internacional”.

A pesar de contar hoy con cerca de 29 mil integrantes en 316 logias, no practican el proselitismo. La membresía aumenta con aquellos que se acercan a la sociedad, previamente recomendados por algunos de sus integrantes y con un protocolo de inserción e investigación.

MASONES MÁS ALLÁ DE FANATISMOS

De símbolos y códigos provenientes de la masonería está llena la historia cubana y cualquiera de sus miembros pudiera ser el vecino de la casa más próxima, el amigo de la escuela, el compañero de trabajo. Aunque no se proyecta como una sociedad secreta, no consideran necesario vociferar que son masones para sentirse o reconocerse como tal.

El prestigioso historiador cubano Eduardo Torres Cueva, director de la Biblioteca Nacional, aunque no niega los errores cometidos por la masonería en su evolución histórica, reafirma la importancia de dicha institución dentro de la sociedad de todos los tiempos, en el entorno fundacional de la nación, en el sentimiento patrio, en la propia historia nacional.

“Somos personas comunes que nos reunimos como cualquiera, con determinadas características, pero no necesariamente diferentes al resto de la sociedad”, refiere Follera Vento. “Lo que nos particulariza es basarnos en la moralidad, en lo bueno de lo malo, en la creencia en la humanidad más allá de todo.”

Necesitan sentirse ajenos de cualquier fanatismo; aquellos que se acerquen por las tergiversaciones de producciones cinematográficas, pierden su tiempo. Nada de misterioso y enigmático rodea a sus miembros, a no ser la buena conducta para con el prójimo que siempre les ha caracterizado. Por tanto, ni sociedad secreta o política, ni secta religiosa, más bien asociación de carácter fraternal y por sobre todas las cosas, humanista.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

2 Responses to Masonería cubana: ni secta religiosa ni organización política

  1. Sergio Vidal says:

    Me parece muy bien intencionado su artículo y la felicito por sumar un grano de arena a este inmenso Universo que es la masonería y el cual se va haciendo más visible a traves de gestos como el suyo que pretenden abatir la ignorancia.

  2. hola solia siempre escuchar de usted de su blog en Cuba pues soy mason y me siento contento de revisar su blog porque así, se lo que sucede en la masoneria cubana que en el mundo no hay nada igual bueno gracia,y espero seguir leyendo sus comentarios javier

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