Somos la Revolución (+fotos)

Los jóvenes cubanos somos la Revolución y como tal debemos vernos y actuar

Los jóvenes cubanos somos la Revolución y como tal debemos vernos y actuar: Foto Kaloian Santos Cabrera

Como todo proceso dinámico la Revolución cubana evoluciona, perfecciona sus caminos con sinusoides, porque todo buen destino no conforma, en la mayoría de las veces, un sendero recto.

A lo largo de estos años, millones de cubanos han abrazado las pasiones de la Revolución, desde los tiempos iniciales del fulgor del 1959, la declaración del proyecto socialista, y ahora, donde nuevas disyuntivas despiden la primera década del nuevo milenio.

Hemos vivido cada segundo en un país que se construye en el día a día, con los cubanos de ahora, de antes… de siempre, los que comparten la alegría, el vértigo, la incertidumbre, la resistencia, la confusión, los deseos, las ganas de pensar y de vivir este país, desde y para sí. Y entre ellos, los jóvenes cubanos que poco a poco han incorporado la imagen de una nación que se construye desde mucho antes de que pensaran nacer, pero que intentan perfeccionar con las dinámicas de los nuevos tiempos.

Se ha apostado todo o casi todo por un proyecto que nunca dirá la última palabra, y que posee sus aciertos y sus errores como obra humana perfectible por naturaleza propia, y quizás uno de ellos converja en la idealización de los gestores revolucionarios hasta tal punto que nos consideramos incapaces de repetir su obra.

Los héroes de la Patria, son héroes, pero antes que nada fueron hombres y mujeres de carne y hueso, que compartieron como nosotros hacemos ahora la edificación hacia un futuro mejor. Y mientras seamos capaces de verlos así, más nos sentiremos competentes de protagonizar

Cuba y la Revolución somos todos, y mientras nos veamos como tal, mejor la podremos construir. Foto: Kaloian Santos Cabrera.

Cuba y la Revolución somos todos, y mientras nos veamos como tal, mejor la podremos construir. Foto: Kaloian Santos Cabrera.

La Revolución no es un hombre, un nombre, varios héroes… la Revolución es un pueblo, con voces cantantes capaces de liderar a la gente al progreso social.

La educación en los distintos niveles, ha incentivado la magnificencia, en muchas ocasiones de los protagonistas de las luchas independentistas, del proceso histórico, que los han alejado de las almas mortales de este confín.

Procuramos que nuestros hijos quieran “ser como el Che”, sin creer a ciencia cierta, que podamos en algún momento, poseer el carácter altruista del joven argentino que dio su vida por el bien del continente.

¿Es que no somos merecedores de tal sacrificio? ¿No existen nuevas resemantizaciones de los pensamientos guevarianos, vestidos ahora de bata blanca y tras los escombros de Haití?
Los contextos son diferentes, y por lo tanto, las evaluaciones deben responder a cada época y persona en la sociedad concreta en que le tocó vivir.

Hablar de nuestros antepasados, de nuestros líderes como personas, como humanos, con virtudes y defectos, no les disminuye la relevancia dentro del proceso histórico en cuestión, sino que los acerca más a nosotros, al pueblo, de tal manera que no cause incertidumbre la posibilidad de que emerjan personas tales en la Cuba del siglo XXI.

Cuba tuvo un Carlos Manuel de Céspedes, un Martí, un Camilo, una Celia, pero tiene hoy muchos Pedro, Juan, María, y hasta Yumilkas -por qué no-, con sus historias propias, en un contexto diferente pero no por ello, exento de importancia.

Soñemos una Revolución mejor... hagamos una Revolución mejor. Foto: Kaloian Santos Cabrera

Soñemos una Revolución mejor... hagamos una Revolución mejor. Foto: Kaloian Santos Cabrera

Un proyecto socialista como el cubano, necesita de todos y para el bien de todos, en una nación que se halla las 24 horas con la incertidumbre y las ganas de traspasar los límites de isla asediada, tercermundista como la han apellidado. Cuba se vive y es vivida por sus hombres y mujeres, con sus necesidades materiales, con sus escaseces espirituales, en el folclor callejero y las tertulias intelectuales.

Imaginarse una Cuba mejor… una Revolución mejor es tarea de pueblo. Pensar una nación desde sus culturas, sus tradiciones, sus dinámicas, su día a día, con la prisa necesaria de una época que apenas se toma tiempo para aminorar un tanto la marcha por los que se han quedado atrás. Los tiempos han cambiado, cambian y cambiarán, y no se puede esperar a que digan la última palabra, debe arrebatársele, adelantársele, apostar con todo por ese mundo mejor, ese país mejor y sólo será posible si nos percibimos como la Revolución.

Si somos incapaces de vernos como tal, cómo vamos a sostenerla. La Revolución es Fidel, es Raúl, pero soy yo, eres tú, somos nosotros mismos, un nosotros no cortés y educativo, sino un nosotros de pueblo, verdadero gestor constructivo de la nación.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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