El complejo del bruto

Muchas veces por no preguntar, desvirtuamos buenos proyectos     Muchas veces por no preguntar, desvirtuamos buenos proyectos

Muchas veces por no preguntar, desvirtuamos buenos proyectos

Nosotros, los cubanos, nos acostumbramos a callar cuestiones que aunque a muchos aparentemente le parezcan obvias, no lo son. ¿O acaso no le ha pasado que vas a una reunión, conferencia o taller de cualquier índole, donde todos asienten con la cabeza a las palabras del interlocutor, aunque en realidad no entiendan nada de nada?

Cierto profesor de la Universidad de Pinar del Río, cataloga el tema como el complejo del bruto, y tiene toda la razón, pero si se aplica a la gestión de los procesos de la sociedad cubana actual, sus consecuencias son y pueden ser nefastas e irreversibles.

Planificar, organizar, regular y controlar, son pasos decisivos para una idónea gestión de los procesos en el contexto actual cubano. Pero, “a la hora de la verdad”, implementamos unos y otros, arbitrariamente, violamos la lógica e incluso nos saltamos los “prescindibles”.
Si no es así compruebe usted si entiende a cabalidad el plan de su centro de trabajo, con el que se trazan los objetivos, las políticas, los procedimientos; y cuánto de su criterio o retroalimentación de opiniones del colectivo laboral hay en ellos.

Poseemos desconocimiento del qué y para qué de las cosas y por tanto, en múltiples ocasiones desvirtuamos el cómo, que a la larga afecta los resultados, amén de que la idea inicial sea genial.

Se pierde muchas veces el sentido de participación colectiva y se transpira el orden verticalista de lo que se debe hacer, aunque en realidad los que implementen y ejecuten el proceso no lo perciban de igual manera.

Y ello sin hablar de los planes geniales que sobrecumplen lo previsto para un año en tan solo seis meses. Falla entonces todo, planificación, organización, regulación y control, brincamos la mayoría de las veces de lo primero para lo último, en realidad “lo que más nos gusta hacer”.

Nos convertimos en amantes de los plazos y los números, sin saber a ciencia cierta hacia dónde dirigimos nuestros pasos, y ni siquiera dudamos, porque para todos es una verdad a Perogrullo, aunque no entendamos al final.

Y si solo no bastara la ineficiente organización y regulación de los procesos, se aplica el control por el control, con la comparación de acuerdo tomado, acuerdo vencido. Ya somos especialistas en establecer porcientos, cuantificar resultados… sobrecumplir planes, muchas veces irrisorios e inconsecuentes.

Nos volvemos fábricas ineficientes que producen de todo un poco, cultura, bienes materiales, servicios, salud, educación… hasta pronosticamos las pérdidas en organismos no subsidiados. ¡Qué locura!

Simplemente no se gestiona un buen desarrollo de todas las esferas del país porque muchos no saben qué hacen y para qué. Orientar, mandar y controlar es la ley, y fuera de ella, el obrero, “la hormiguita productiva y feliz”, como se dice, no tiene que entender. Se aplica la ley, de primero se cumple, después se cuestiona.

Nada más errado. Comunicar y comprometer a los subordinados es tarea primordial. No se deben crear lagunas de conocimiento sobre el objeto social de su centro laboral, la utilidad de su fuerza de trabajo, el resultado y cambio social que pueden incentivar en su contexto inmediato.

No es hacer por hacer, no basta con que todos los miembros de un colectivo sepan el resultado a obtener; no basta con elaborar planes infructíferos que no se cumplen, o los hacen demasiado fáciles; no basta con llevar un control diabólico si no se organizan y regulan los procesos.

Todos debemos comprender las esencias de nuestra institución, sea empresarial o no. no podemos quedarnos callados ante medidas, cuestiones, decisiones que no nos tienen en cuenta o que no comprendemos a cabalidad.

Por no preguntar a tiempo con tal de “no hacer el ridículo”, cuando todos afirman saber algo que no comprenden, es que se desvirtúan buenas concepciones e ideas o se aplican otras garrafales e improcedentes.

Es preferible parecer bruto una vez, con tal de que se nos explique el qué, el para qué, cuándo, cómo… de manera que comprendamos y coincidamos, que ser “ignorantes conocedores” toda la vida y comprometer con ello el destino de la nación.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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