La dignidad de Pablo Milanés (+fotos)

Pablo Milanés cantó ayer en Pinar Foto: Osbel Concepción

Pablo Milanés cantó ayer en Pinar. Foto: Osbel Concepción

Pensé que iba a pasar la mayor vergüenza del mundo. Faltaban apenas quince minutos para el concierto de Pablo Milanés, y tan solo había unas 50 personas en la Plaza Provisional de la Revolución de Pinar del Río. Ello, sin contar, por supuesto, las decenas de implicados en la realización del espectáculo, cuerpo de policía, bomberos, y demás instituciones involucradas.

La prensa, en el lugar en cuestión desde bien temprano, no podía creer aquello. Mi primera imagen fue el rostro de Pablo Milanés, quizás no contrariado pero al menos así lo sentía yo, ante la poca afluencia de público. Las causas en un análisis apresurado parecían ser dos, el seguido juego de pelota de la subserie Santiago-Pinar, a pocas cuadras y con transmisión nacional y el cambio de horario del concierto, adelantado para una hora antes y sin la correcta promoción.

Por momentos, creí incluso que no daría el concierto, una pinareñada más para las tantas que caracterizan a esta tierra, que Pablo Milanés desistiera de su presentación porque literalmente los vueltabajeros le dejaron plantado. Más no, con algunos pocos que se incorporaron después, tan solo unos cientos cortos a mucho contar, Pablito comenzó su cita pactada con los pinareños, luego de más 20 años sin cantar aquí.

Un concierto intímo de más una hora Foto: Osbel Concepción

Un concierto intímo de más una hora Foto: Osbel Concepción

Recordé entonces la bella crónica de Eduardo Galeano La dignidad del arte, que cuenta cuando asistieron él y su esposa como únicos espectadores a una obra teatral, pero que sin ello le impidiera al grupo dar la función con tanta calidad como si fuera a teatro lleno.

Y así salió Pablo Milanés a cantar, sin el público que probablemente esperaba y sin el público que verdaderamente se merece. Pero no iba a ser ese el destino final de esta, quizás la última presentación del cantautor en la provincia.

De la nada y  de todo a la vez, fueron llegando cientos de personas, jóvenes, viejos, términos medios, cubanos, latinoamericanos, hasta completar unos miles que corearon los temas conocidos y no tan conocidos de Pablo querido

En el rostro se le vio la alegría, a personas como él, es casi un delito que el público no asista a sus espectáculos y él lo sabe, todos lo sabíamos, incluso aquellos que desde un primer momento nos encontrábamos en lugar, cuando Pablo salió a cantar para nosotros, unos pocos.

 

Cantó canciones antológicas y temas más reciente como Diario de Mauricio

Cantó canciones antológicas y temas más reciente como Diario de Mauricio. Foto: Abel Padrón Padilla

Vi niños cantando sus canciones, adolescentes estirar las manos y encender luces centelleantes, vi personas mayores tatareando las letras, con los ojos cerrados quizás con la imaginación en las tantas historias que han vivido a través de ellas, vi más, vi una mujer llorar, abrazar a su hija, gritar Pablo y decirle a la prole, yo me enamoré con El breve espacio en que no estás.

Pablo Milanés se hizo acompañar por jóvenes jazzistas de la provincia

Pablo Milanés se hizo acompañar por jóvenes jazzistas de la provincia Foto: Abel Padrón Padilla

Y vinieron una y otra, Yo no te pido, De qué callada manera, sin faltar, claro estaba, su himno, Yolanda, cuando no quedó una garganta pasiva, y del placer Pablo dejó cantar al público y terminó lanzando un beso.

Siempre dije que no podía darme el lujo de no ver a Silvio Rodríguez, Los Van Van y Pablo Milanés en un concierto en vivo. Ya lo he cumplido, he visto cantar de cerca a Pablo Milanés y lo he visto todo, aún cuando algunos digan que no ha sido una de sus mejores presentaciones.

Tal vez hubiera querido más, menos presión de personas involucradas que hicieron inviable el diálogo del cantautor con la prensa y el público, resistencias para la grabación oficial de cámaras de video y la toma de fotos, y la rápida huida de Pablo luego de acabado el concierto que dejó a la audiencia con ganas de recuerdos y autógrafos y a los periodistas con grabadoras y micrófonos encendidos.

Pero bueno, hizo más de lo que yo esperaba realmente, cantó hora y media, lo dio todo, sonrió, nos regalo su melodía y su voz peculiar, y nosotros como Galeano, no podíamos hacer menos: aplaudimos hasta despellejarnos las manos.

 

Una noche única para muchos, irrepetible para otros, y para algunos un tanto menor ante otras presentaciones de Pablo Foto: Abel Padrón Padilla.

Una noche única para muchos, irrepetible para otros, y para algunos un tanto menor ante otras presentaciones de Pablo Foto: Abel Padrón Padilla.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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