La sordera de Zeus (+fotos)

En estos tiempos de refundación nacional necesitamos más liderazgo que jefatura

En estos tiempos de refundación nacional necesitamos más liderazgo que jefatura

Tal parece que la mitología griega se repite en estos parajes terrenales, ahora disfrazada de “gente de pueblo”, pero tras el buró de alguna oficina, divinizada como en el propio Olimpo.

Nuevos Zeus, aparecen en nuestra cotidianidad, con la sordera propia de aquel, que no atendía a sus “queridos hombres” a no ser sólo cuando disponía de sus antojos.

Y es que prima en no pocas instancias administrativas la autoridad como un privilegio de mando y no de servicio, y el aquí mando yo ha sustituido en muchas ocasiones al aquí sirvo yo, médula para un buen liderazgo. No se puede entender entonces que asuntos tales se divisen en la sociedad cubana actual, a tantos años de una Revolución, que puso el camino del país en las mismas calles que andaba el pueblo.

Un líder debe marchar al frente para comprometer con sus acciones

Un líder debe marchar al frente para comprometer con sus acciones

Quizás ese es uno de los dilemas que puede limitar nuestra situación política, social y económica especialmente a nivel de base… hay muchos jefes y pocos líderes.

¿Acaso somos simples mortales que no merecemos la atención del todopoderoso que en su oficina nos dice qué hacer sin consultarlo?

Como gran cacique se erige, por veces, en designio superior no formado de su mismo centro de trabajo, y con tal intención siente el derecho de desoír a los suyos. No le hace falta.

Acaso quita autoridad pedir consejos, cuando los conocimientos no son suficientes en vez de tomar decisiones erradas que afecten el futuro económico del país.

El empuje del grupo laboral para realizar una acción resulta la vía favorita asumida por algunos jefes, antes que marchar al frente para comprometerlos con sus acciones, o al menos de manera sincera y no con falsas actuaciones de un día.

Y qué pasa con la capacitación de cuadros, que cuando se realiza correctamente es relegada a un segundo lugar por decisión suprema de colocar a alguien más, de afuera, para ejecutar los cargos directivos, y no la elección de aquellos con un poder conferido por el propio centro de pertenencia.

No se deben permitir jefes que inspiren miedo, que logren a medias objetivos porque se les teme o evade, es necesario líderes que infundan confianza, que inyecten entusiasmo.

Tiempos difíciles ameritan decisiones de igual índole, y esas sólo las pueden ejecutar los grandes líderes. Cuba necesita hoy más que nunca de personas que lideren al pueblo, a ese país mejor que todos, entre tanto esfuerzo, tratamos de construir.

Denme un líder y moveré un pueblo, pudiéramos recontextualizar en la coyuntura actual, y ese pensamiento sería en buena medida una solución necesaria a nivel de base.

No necesitamos jefes que cuando existan errores, busquen al culpable por el eslabón más débil, cuando él mismo agarra la cadena por la parte quebrada, necesitamos líderes que corrijan el error, pero que lo comprendan, que castiguen pero que a la vez enmienden con enseñanza.

Es fácil ser jefe, pudieran pensar algunos, cuando se relega funciones en otros, delegan deberes y autoridad, pero cuánto se logra cuando se da el ejemplo, se trabaja con y como los demás.

Qué gratificante es cuando se ve al superior caminando junto contigo, hablando por veces de temas importantes, por otras de temas triviales, por muchas saludando como el amigo de siempre, o preguntando por la familia a pesar de no conocerla.

Los que marchan hoy al frente de la Revolución no serán eternos, y si los de acá abajo, no funcionan, no será sólida la base sobre la cual se levante y levantará el proyecto de nación a la que aspiramos.

Para lograr esa aproximación que necesitamos al mejoramiento de la economía del país, en tiempos arbitrarios, cuando no se cuenta de condiciones materiales, se debe optar por una filosofía de cambio y renovación, con un líder que se apropie de la cultura del grupo y de su entorno, para después comenzar a trabajar y proyectar planificadamente los pasos a seguir, desde su postura terrenal… y con oídos receptivos.

 

Es necesario líderes que infundan confianza, que inyecten entusiasmo

Es necesario líderes que infundan confianza, que inyecten entusiasmo

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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