Equidad de género, no cambio de poder

Hablar sobre equidad de género, aún cuando parezca en boga por estos tiempos, deviene en disyuntiva social, marcada por las diferencias existentes entre hombres y mujeres desde el mismo comienzo de la civilización humana.

Desde siempre, la mujer no tenía el derecho a opinar, ser escuchada, elegir su papel en la sociedad, más allá de la obligación doméstica y maternal, que se le confiere.

Resulta hasta innecesario hablar sobre las distinciones hechas entre uno u otro sexo en la distribución del trabajo, en los encargos sociales y puestos decisores de políticas gubernamentales, forma de desarrollo social patriarcal, difundido por diferentes generaciones, en la mayoría de los países, y con gran incidencia, desgraciadamente, aún en nuestros días.

Más, poco a poco, las mujeres, desde el género (entendido no solo como sexo, sino como identidad dinámica, raza, modo de vida, inclinación sexual, y tantos otros parámetros psicosociales), han revertido este “fatalismo natural” en aras de demostrar su valía en el complejo entramado de la vida social, económica, científica y política de un país.

Mas, en nuestra nación, el panorama pudiera pensarse diferente, las posibilidades a las féminas han quedado abiertas desde distintas esferas de desarrollo social y laboral, aún cuando concepciones machistas predominan en la manera de asumir el rol por estas dentro de su ámbito de desempeño.

En una época donde hablar de las/los niño(a) s se ha vuelto usual dentro de los medios de comunicación, vinculados a cómo lograr una equidad de género, no se debe interpretar solamente como el empleo de los modificadores de sexo, con la mayor inclusión en número de féminas en puestos laborales, o aumentar de hoy para mañana la masa dirigente femenina.

La equidad de género se representa en el respeto a los derechos de todos y todas, con la tolerancia a nuestras diferencias, y en esa lucha mujeres y hombres de todo el mundo se enfrentan para lograr el correcto trato de las primeras.

Pero si bien parece justo emprender acciones para tales fines, preocupa la asunción de un feminismo desmedido que lejos de buscar equidad solo pretenda agenciar un cambio de poder.

Las mujeres debemos hacer valer nuestro lugar, nuestra voz, capacidades, conocimientos, pero sin minimizar a los hombres, y mucho menos prescindir de ellos.

La idea es cambiar al mundo de sus concepciones patriarcales, lograr igualdad, no un traslado a métodos matriarcales. Luchar contra la violencia a la mujer, contra la desigualdades sociales en género, no significa justificar la nuestra.

Quizás muchos no concuerden con estas ideas, pero nada hacemos con seguir con el mismo mono, y sólo cambiarle el collar.  Queda mucho por hacer en el plano de la igualdad entre hombres y mujeres, a entenderse más allá de una apertura de opciones laborales y la permisión de cumplir funciones antes contempladas solo para hombres.

No confundirse con ausencia de camaradería en los hombres, o con ansías femeninas de situarse en un escalón por encima de estos.

Equidad, significa eso, igualdad, con el fin de que hombres y mujeres, posean la libertad y espontánea capacidad de decidir de manera estratégica y efectiva sobre sus condiciones de vida.

Que tener una vida sin hombres, sea un deseo de complacencia no de protesta ante el dominio de estos. No confundamos nuestra lucha, con el falso objetivo de derrocarlos porque han obrado mal con nosotras. Sería como caer en sus propios errores, y una lucha tan justa y social no debe darse tales lujos.

Pelear por la equidad no debe convertirse en una disputa de poderes, es imperioso sobre todo iniciar una nueva mentalidad de todos los individuos e individuas, y comenzar a vernos como seres complementarios, con ansías de transformación y cambio, donde se promueva la participación equitativa y la diferencia de sexo no sea vista como obstáculo y sea capaz de potenciar estrategias encaminadas a ofrecer igualdad de oportunidades.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

One Response to Equidad de género, no cambio de poder

  1. Lolita says:

    Excelente artículo. Te propongo sigas en el blog del Instituto lo publicado sobre el tema. Un abrazo y muchas felicidades

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