Las perfecciones de mi vida

Siempre perseguí la perfección. Esa loca idea de algo tan especial, inusitado, que a veces, solo es posible concebir fuera de esta Tierra.

Desde pequeña tuve ese síndrome de grandeza, de merecerme o apetecerme solo lo increíble, lo tremendamente perfecto, sin equívocos, errores ni pequeños detalles en detrimento de ello.

Quería el mejor de los quinces, la mejor de las profesiones, el mejor de los novios, los mejores hijos, el mejor de los países…la mejor de las vidas. Todo es, o era, poco para esas ansías adictivas de sentirme complacida por el destino, por la vida, o por sea lo que sea a lo que podamos acudir para implorar nuestros más recónditos deseos.

No sé si era una manía, o una descabellada manera de fastidiarme la vida; a fin de cuentas, qué o quién es tan perfecto, como lo que necesitaba o buscaba. Es como vivir congelados en películas de Disney, y los finales felices de Hollywood.

Resultaron cuestiones tan locas, absurdas, que a veces me creía una maniaca depresiva. ¡A quién se le ocurre! Es como querer gobernar el sol, o mandar a la luna a esconderse un rato, porque se nos ha cansado su vaga y asquerosamente romántica fachada.

Quería incluso vivir unas de esas tormentosas novelas románticas, al estilo de las hermanas Brontë. Un amor “de novela”, “de película”, una profesión envidiable, una vida orgullo para todos, y al final, lo que hice, fue volver pequeño mi mundo, limitar mi existencia, ponerle precio y coto a mi felicidad.

El más mínimo defecto confabulaba en decepcionarme de mis parejas, una sonrisa, un gesto fuera de lugar, apenas comerse las uñas, una palabra mal dicha, una frase que aún inocente me pudiera causar repulsión… hasta el más risible de los detalles podría surgir como elemento en su contra.

Y así era con todo, no más que un pretexto para hacernos la existencia insoportable, para justificar nuestra “miserable” vida, y compadecernos por la mala fortuna que nosotros mismos nos hemos agenciado.

Qué si le falta un diente a la pareja; qué si nuestros hijos no son universitarios exitosos; qué si vivimos apenas en un cuarto sin aire acondicionado y sin “musiquita rica” que amenice los revolcones. Qué si no me alcanza el dinero para una salida decorosa; qué si vivo aún con mis padres; qué si me gusta comer calamares, aunque después tenga que lavarme la boca cientos de veces para no causar repugnancia por el olor.

Somos lo que somos, ni más ni menos, ni perfectos ni imperfectos… somos. Es mejor amar el completo, las imperfecciones, esas que a veces se vuelven tan dulces, tan necesarias, tan entrañables. Para qué buscar lo ideal, no existe, aprendamos a vivir con lo que tenemos, que después de todo, amamos a sobremanera y no sabremos vivir sin ello.

No somos nada si buscamos quimeras irrealizables, cada persona, cosa, sujeto, país, es perfecto en la manera que lo veamos así. Mi sistema de perfección ha variado, he emprendido un viaje con rumbo a conocer las causas por las que amo las cosas más importantes de mi vida.

No pienso pretender más tontas ilusiones, infantilismos de una niña de quince años, engreída y egoísta.

Cada historia nos habla de cuán perfectibles somos, de cuán endebles pueden ser nuestros sueños, nuestros caminos perseguidos sino sabemos ser realistas, fantasiosos realistas.

Mi amor es terrenal, huele a Cuba, a casa prestada, a comida compartida. Mi amor es de los “normales”, de los de la guaguita de San Fernando, de los romances en parques, de los viajes apretados en la carcacha del pueblo, de los dulces de a peso, y las salidas planificadas por meses, para ahorrar los kilos.

Mi profesión es de las que tampoco alcanza para vivir, de las sufridas, vapuleadas, criticadas hasta la saciedad, de las que no me da de comer, pero me deja dormir tranquila en las noches, de las que me busca enemigos pero me extiende el doble de las manos por donde paso.

Mi vida es de la de los hombres y mujeres comunes, que pasan tremendamente trabajo para existir día a día, que se cuestionan a dónde vamos y por qué vamos a pesar de no cansarse de caminar y “echar pa´lante”, que lloran la miseria humana, la padecen y a veces en desagradable medida, las asumen.

Mi país es de los tercermundistas, como le han llamado, de las casas viejas, los museos desvencijados, de la gente alegre aún cuando no tenga qué comer, de los juegos de pelota, del chisme en la esquina, de las vecinas que se prestan azúcar, de las Cecilias Valdés en cada rincón, de Fresa y Chocolate, de la zandunga, el ron, la salsa, el congrí, la yuca con mojo…

Esos son mi amor, mi profesión, mi país. No son perfectos, lo sé, pero para mí en esa extraña manera de amarlos y necesitarlos… lo son.

Anuncios

Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

5 Responses to Las perfecciones de mi vida

  1. 1cruzdelsur says:

    Te felicito por tus letras, sensibilidad, sinceridad, ecos del corazón que viajan muchos kilómetros, leerte es interesante y agradable. ¿Quizás mis comentarios no te llegan? Pero igualmente te sigo leyendo. Saludos Cruz del Sur

    • Maycardentey says:

      Tus comentarios llegan todos y agradecidos, de hecho he visitado tu sitio. De veras que uno se siente muy motivado cuando ve traspasar las fronternas, mensajes que quizás uno piensa solo capaces de ser entendidos por personas de la misma región. Gracias, y espero más de tus ideas

  2. 1cruzdelsur says:

    Gracias por tu respuesta…, aquí un lector en la lejanía. Es un gusto y para lo que necesites, siempre estoy en mi blog… Tu visita para mí también es un placer¡
    Saludos
    C.

  3. Maite says:

    Mi primera visita consciente a tu blog, me ha gustado mucho y hasta he visto algunos espejitos que me reflejan

    • Maycardentey says:

      Gracias Maite, honor que me haces, tú la bloguera mayor del aula, animando la nuevecita. Me gusta que te guste, son unos pocos meses de trabajo y ya ves, sigue por acá “conscientemente”que trataré de que te reflejes en algunos espejos más

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: