Waldo Mendoza: un príncipe negro, gordo y bajito

Rompió todos los esquemas posibles y lo sabe. Sin haberlo visto nunca físicamente, su voz semejaba a la de los galanes difundidos por las televisoras internacionales y de la Isla; muchas y muchos imaginaron a un Chayanne o Luis Fonsi made in Cuba, al menos los que pudieron discernir que era un cantante de la Isla.

Waldo Mendoza, ese cantautor cubanísimo, “espontáneo, sencillo, natural” como él mismo se define, se ha convertido en un príncipe de la canción y el feeling en Cuba. No es de la realeza de Hollywood y de la que por fuerza y mediocridad hemos intentado estandarizar en nuestros medios de comunicación; no es rubio, esbelto, ni atlético o de ojos azules, es un bonachón de color, gordo y bajito, con tremendo corazón y una voz de “película”, y para los miles de cubanos que le siguen, es más que suficiente.

¿Cuán difícil resulta defender géneros como la balada y la canción en Cuba, con una fuerte competencia en los exponentes de otros países asiduos en el país, así como en la música popular bailable, de sólida preferencia en la población?

Es muy difícil, decirte otra cosa sería engañarte. Tienes que estar convencido tú, como artista, como intérprete, sobre qué es lo que quieres hacer, saber por qué lo haces y sobre todo, que te guste lo que haces. Se te hará más fácil cuando lo asumas con entrega y amor, lo necesitas, te lo pide tu arte, tu vida, tu inteligencia, tu alma; cuando eso pasa, todo sale. A partir de ahí si tienes un alma limpia, si tienes la posibilidad de entregarle a la gente, transparencia, sentimiento en tus canciones, sinceridad sobre todas las cosas, más allá de objetivos de lucro, logras seguidores; debes hacer que la gente sienta que lo haces por amor y que trasmites amor. Tienen que sentirlo, es la manera, no hay otra. Cuba es una cantera de músicos muy buenos que han trascendido en el género popular bailable, pero no creo que la balada no se pueda hacer. En cada casa hay un enamorado, aunque sea de su propia vida, y cantarle al amor es una buena opción para decirle a la gente: “estamos vivos”.

Manolito Simonet decía en entrevista que ser solista en Cuba era muy difícil por la ausencia de un mercado sólido, discográficas consolidadas mundialmente y estrategias de promoción en especial para el público foráneo. ¿Qué cree usted de ello?

Tiene razón, y ese es su sentimiento hacia mi carrera. Es arduo, pero las puertas se están abriendo, hay seguidores, hay muchos que quieren hacer baladas, que quieren continuar los pasos de Waldo, imponer su criterio musical. Cuando se sumen, es como el dicho “en la unión está la fuerza”. Hay muchos que cultivan el género y lo hacen bien, está el caso de Maykol de Armas, y Pepe Romero con canciones inteligentes, que además llegan al público. Unirnos es lo más importante, y ese día llegará.

Actualmente existe un mercado inestable en otros países para la música cubana contemporánea, y muchos grupos, amen de que difundan lo contrario, se ven obligados a cantar música tradicional para poder, poco a poco, introducir sus propuestas. ¿Qué pasa con Waldo?

Cuba es un faro de luz musical para todo el mundo, y otros públicos ya se fijan en lo que pasa en Cuba. Algún día, a lo mejor no me toca a mí la suerte, se abrirán las puertas del mundo, para este tipo de género hecho aquí. Waldo se escucha en los Estados Unidos, me han invitado a tocar en muchos países, por suerte no tengo que ir a cantar la música tradicional cubana; y digo gracias a Dios, porque quiero imponerme y que me escuchen por mi música, y no porque hago la más conocida de Cuba. Miguelito Cuní, Matamoros, entre otros, son embajadores de la música cubana, pero debemos hacer valer lo que hay ahora. Ya en otros países se quiere escuchar también lo nuevo que se  hace y se ha hecho en estos últimos años, y mis canciones han corrido buena fortuna. Va caminando, pasos cortos y vista larga. Pero se llega.

Waldo no posee los estereotipos de imagen creados por los medios masivos de comunicación, incluso en Cuba, sobre los cantantes, especialmente de baladas y música popular bailable. ¿Logró romper barreras?

Dímelo tú. Sí, se han roto, y me ha tocado romper muchos esquemas y estereotipos. Al principio cuando empecé pensaban que era extranjero, alto, rubio y de ojos azules, y ya tú ves lo sencillo, natural, lo espontáneo, lo cubano que soy. Soy un puro cubano que canta baladas, no puedo serlo y aparentar como hacen otros, incluso en Cuba; soy un cubano que le gusta cantar y que no le importa como sea físicamente, me gusta hacer este tipo de canción. Los feos también tenemos derechos. ¿No?

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

2 Responses to Waldo Mendoza: un príncipe negro, gordo y bajito

  1. Gendry Alfonso Francia says:

    Ayudame a conseguir sus disco de musica, un link por favor!!!!
    Sin discusion lo mejor de la musica romantica cubana.
    Saludos.

  2. Yilian says:

    me gusta mucho la música de waldo y me gustaría encontrar un sitio donde pueda descargar algunas letras de sus canciones

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