Producir ¿a “la cañona”?

Si de algo no podemos quejarnos los cubanos, es de lo ilimitadas de nuestras metas. Somos los genios de las grandes soluciones y proezas, capaces de una hazaña a corto o mediano plazo, solo comparable con las encomiendas a los héroes griegos.

Pero, como todo protagonista mitológico, tenemos nuestro talón de Aquiles: la asunción de las pequeñas tareas, minúsculos detalles que acumulados en el tiempo, convierten lo salvable en la hecatombe.

Habitamos una sociedad en tránsito, que a la altura de más de 50 años de Revolución, necesita llegar al proyecto social deseado pero con un respaldo económico consecuente.
Ahora, todos queremos ser productivos, eficaces y eficientes, en un país donde no muchos saben diferenciar un vocablo de otro, dentro de la llevada y traída consigna.

Lograr productividad, en una nación dependiente de convenios exteriores, con tecnología obsoleta en muchas ramas, parece ser la tarea del momento, el tema de reuniones, el slogan difundido hasta el cansancio por los medios de comunicación.

Pero no todos saben a ciencia cierta cómo hacerlo, ni siquiera aquellos, seducidos por la aparente buena ventura del negocio por cuenta propia, logran descifrar el dilema, y piensan que generar ingresos, ser rentables y producir es, apenas, matemática de bodega.

Ni hablar de las empresas estatales, quedan directivos que no dominan los términos de mercado, la verdadera economía financiera y solo se ajustan a cifras amamantadas por presupuestos, o planes benévolos orientados desde instancias superiores.

Y es que, como no pocas ocasiones, obviamos el detalle, hay que transformar primero la manera de pensar, la mentalidad sobre la economía cubana, antes de hacer cambios.

Algunos encargados de la toma de decisiones, muchas veces no tienen las herramientas para dirigir correctamente su entidad estatal hacia un nivel productivo y menos, competitivo; también los hay privados que creen saber de negocios por adquirir “menudito”, una y otra vez, y con las nuevas legislaciones ya se sueñan ricos.

Consecuencias: planes ilógicos para los primeros, improductividad, y en algunos, contabilidad comprometedora de la salud empresarial, y endeudados hasta los tornillos con las arcas del Estado, por las medidas extremas asumidas con tal de lograr la meta. Para los segundos, la desilusión de no llegar a la riqueza añorada, tan fácil como pensaron y, por consiguiente, la entrega de la patente.

Cuántos realizan antes de encomendarse a tan magnos colofones un lógico estudio de necesidades, una estrategia de marketing y proyección para su empresa y/o negocio; cuántos pensaron en la disponibilidad de recursos, en las variantes ante la escasez, en la oferta-demanda, en el circulante monetario en la población en tiempos de crisis, en la competencia…

En estos momentos hay que andar con pasos seguros y pensamiento adelantado, económico, “con luz larga”, como dicen.

Necesitamos ideas generadoras y novedosas, aunque impliquen otros jefes en las empresas, necesitadas ya de ser solventes, aun cuando el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial intente hoy convertir en rentable lo que siempre tuvo que serlo.

Hay que pensar en el ahora, producir para el presente, pero sobre todo para garantizar el futuro. No es tiempo de improvisar en nombre de una economía que no logrará ser productiva a la cañona, si en verdad queremos dejar a un lado el espejismo empresarial vivido durante todos estos años, cuando encajaban siempre los números, y cuadraba la cuenta para la esperada estimulación y el sobre- cumplimiento del plan.

La meta como siempre es grande, de una vez y por todas, no perdamos de vista el detalle.

No hay nueva economía si no hay nuevas maneras de asumirla. De nada sirve que luchemos contra la falta de productividad si poseemos aún sedentarismo en las estrategias y las maneras de pensar una Revolución social, pero económica también.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

2 Responses to Producir ¿a “la cañona”?

  1. Ignacio says:

    Tu como siempre super. Pocas veces los periódicos tocan el tema de la economía, algo más en los últimos tiempos pero muy poco aun. Hay que informar, hablar, discutir, analizar, comparar y no con los peores sobre cuestiones económicas. En síntesis, gracias por el artículo. En un país con tantos problemas económicos y que se escriba tan poco sobre los problemas económicos que nos afectan y los incompetentes que destruyen la economía y no pagan por ello en detrimento del pueblo y la revolución.

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