Descubrir a Martí (+ fotos y video)

“Hay sol bueno y mar de espuma. Y arena fina, y Pilar”. O Anita, ¿por qué no? reclama la niña. “Quiere salir a estrenar su sombrerito de plumas”, recita de un lado a otro, con bata nueva.
“Yo voy con mi niña hermosa”, dice y mira de reojo a la madre. “¡No te manches en la arena los zapaticos de rosa!”.

“Ella, va de todo juego, con aro, y balde, y paleta”, menea con su balde de playa y su aro color fuego. El aire fresco la despeina, y viene y va, “¿tú sabes qué cosa es reina?”.

“Y cuando el sol se ponía detrás de un monte dorado”, cabizbaja con el gorro de plumas de la abuela, por la saleta venía. “¿Y los zapatos, Pilar, los zapaticos de rosa?”.

¿CONOCEMOS REALMENTE A MARTÍ?

Fotos: Osbel Concepción Padrón

Ni figura del pasado, ni ícono ni símbolo. Martí es mucho más que eso. Su personalidad, colmada de valores humanos cuya perfección lo dibujan como un hombre de carne y hueso, constituye hasta nuestros días el ideal más completo de pensador, intelectual, escritor, periodista y patriota para Cuba y América Latina.

Considerado en Ese sol del mundo moral, de Cintio Vitier, como dueño de la posición más lúcida y edificante en el proceso de formación de la nacionalidad atado a su vertiente ética, José Martí es motor impulsor de los hechos más relevantes de la historia del país, aun después de su muerte.

Sobre el eterno exponente de la eticidad cubana Fidel Castro apuntó: “En su prédica revolucionaria estaba el fundamento moral y la legitimidad histórica de nuestra acción armada. Por eso dijimos que él fue el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada”.

“El ideario martiano inspiró los movimientos más revolucionarios y radicales en Cuba, pero esto pasó no porque se repitieran frases y expresiones vinculadas con Martí, sino porque esa generación leía a Martí. La gran diferencia está en que nuestro empeño no llega a obtener un buen resultado si no se lee”, apunta Nery Carrillo, presidenta de la Sociedad Cultural José Martí en Pinar del Río.

Sin ánimos de otorgar lecciones de historia, en el aniversario 159 de su natalicio, un equipo de reporteros salió a las calles en busca del Apóstol que conocen los pinareños.

Sus obras y hazañas son estudiadas desde edades tempranas. Sin embargo, muchas personas ignoran al verdadero José Martí, sus luces y sombras, sus ideas y pensamientos, cuya vigencia e intemporalidad trascienden el siglo XIX y ayudan a la construcción del actual proceso cubano.

En una muestra aleatoria, la mayoría de las personas encuestadas sobre la figura de Martí lo identificaron como el Héroe Nacional, apenas dos palabras bastaron para definirlo, aunque algunos refirieron, quizás desprendiéndose de la dupla aprendida, que era el más universal de todos los cubanos, un soñador, un hombre de ideas y un adelantado a su tiempo.

“Aquí mas que se conoce, diría que se identifica muy bien a Martí. Es lo que oyen, asegura Carrillo. Se ha convertido el hablar de Martí en un acto de repetición, más que de conocimiento, de verdadera recepción”.

La Edad de Oro, por las enseñanzas que encierra, como señalaron varios entrevistados, es en nuestro estudio la obra más conocida y preferida; tal vez, porque nos la leyeron de niños, junto al Ismaelillo y los Versos sencillos, las cuales quedaron esta vez relegadas a la exclusiva selección.

Otros textos, de profundos contenidos políticos y sociales, apenas fueron mencionados, mientras se adjudicaron a su autoría obras populares releídas una y otra vez que distan mucho de pertenecer a José Martí, algunas de ellas correspondientes a otra época, lengua y corriente literaria.

Resulta interesante que ninguno de los encuestados refiriera conocer que la Constitución de su país era presidida por el anhelo martiano que encierra en pocas palabras todo su sentir humano y patriótico: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Los títulos de Héroe Nacional, el Apóstol, el Maestro, hacen que todos creamos conocerlo, cuando en realidad la grandeza de su obra permanece oculta para muchos. Lo cierto es que el Martí que dominamos es tan solo una parte del hombre que fue.

MARTÍ NO SE ENSEÑA…

El estudio del pensamiento martiano en el contexto del mundo actual, constituye una necesidad y una obligación en aras de emprender la “acción transformadora y liberadora de la sociedad” que demandan los tiempos que corren.

La fascinación por su persona tiene una historia centenaria, que llega -como bien reconoció Vitier- a la humilde escuela pública cubana por la propia fuerza de imantación popular de la que era portador José Martí.

Existe una tradición, si de tener al Maestro presente en la escuela se trata, pero lo cierto es que hoy deviene recurrente el reconocimiento de las dificultades en la preparación de los docentes para trabajar con la obra martiana; no abundan propuestas medianamente integradoras que sean un catalizador para utilizar su ideario en pos de una educación general integral.

Investigadores consultados para este reportaje coinciden en afirmar que no se puede enseñar a Martí sino que hay que adiestrar en cómo aprenderlo. “Si uno vuelca toda su figura en un alumno es posible que este se sature y se provoque el rechazo”, como ocurrió en algunos de los consultados.

Esto, en su conjunto, atenta contra la noción, ya no el conocimiento, que las nuevas generaciones de estudiantes tienen sobre Martí.

En encuestas aplicadas a un grupo de alumnos de las diferentes enseñanzas, se constató pobreza en el reconocimiento de frases martianas, de textos fundacionales y argumentaciones, que son objetivos presentes en diferentes asignaturas de la Educación en la Isla.

A juicio de la doctora en Ciencias Pedagógicas María Elena Castillo Martínez, sucede porque “no se ha asumido aún con absoluta responsabilidad la necesidad perentoria de profundizar en el legado martiano, por parte de directivos, funcionarios, docentes y por supuesto de los estudiantes; y no por falta de interés, sino porque una tarea de tal envergadura, no basta con diseñarla en una estrategia que sirva para mostrarla en inspecciones, y que la mayoría de las veces, permanece olvidada en alguna gaveta”.

“Ello pasa también por el nivel cultural que tenga quien se enfrente a semejante desafío, agrega Carlos Rodríguez Almaguer, autor de Por los caminos de la vida nueva, biografía de José Martí para jóvenes. Y enfatizo cultura, no instrucción. Allí, en el aula o en el medio de comunicación, donde haya una persona que tenga conciencia de la importancia que entraña para el mejoramiento de la sociedad en general, transmitir o divulgar el pensamiento de Martí, deja frutos muy reconfortantes.

“No obstante, aclara Rodríguez Almaguer, donde no existen esas condiciones subjetivas, y la mediocridad, la indolencia y el formalismo sustituyen a la originalidad y al compromiso social, entonces lo que genera es el esquematismo, el encasillamiento, el dogma, cuando no el aburrimiento, el desinterés y, en último caso, el rechazo consciente o no”.

Para Castillo Martínez, quien durante muchos años ha desempeñado la docencia, “se llega a la obra martiana por distintas vías, pero siempre sucede el milagro, el descubrimiento de la maravilla, y en muchos casos, ese sendero no puede transitarse solo, se necesita de la mano segura del maestro que encauce la búsqueda, que oriente la interpretación desde una intertextualidad muchas veces necesaria”.

Casi siempre esta es una tarea delegada a los profesores de Historia de Cuba, pero la perspectiva martiana va más allá del marco de una asignatura ubicada desde una concepción didáctica en un plan de estudio.

No se puede desconocer, y así lo avala Castillo Martínez, que las nuevas generaciones llevan sobre sus hombros lagunas intelectuales por falta de lectura, aún cuando nuestro país ha hecho tantos esfuerzos por priorizar las ediciones e impresiones de astronómicas cifras de libros.

La especialista considera que el proceso docente educativo necesita más que métodos científicos (que ninguno permite enseñar lo que bien no se sabe, por muy sofisticado que este sea), de profesores que asuman esa obra con infinito amor, que despojen la figura de Martí de la solemnidad del bronce o de la frialdad del mármol, y lo vean contemporáneo, compañero, y lo que es más, esencialmente humano.

Es necesario enseñar a Martí en su esencialidad ética, humanista, acorde a cada época. La práctica diaria demuestra que se puede aprender de memoria una biografía, apoyarse en una cronología de su vida, repetir muchas de sus frases, y sin embargo, los actos pueden llegar a ser la negación de la propia palabra martiana.

Cuando se le inquiere sobre cuál es el modelo de clase que nos acercaría más a Martí, la especialista no repara en afirmar: “Aquellas que sean verdaderos foros de diálogos, no de monólogos retóricos de aburridas y estereotipadas conferencias. Hay que cautivar, deleitar con la palabra, pero también con la acción, el maestro instruye con lo que sabe pero educa con lo que es, no puede existir antagonismo entre el saber hacer y el saber ser”.

MARTÍ ¿HABLÓ DE TODO?

Hay muchos caminos para llegar a Martí: la poesía, la filosofía, la política, la oratoria, la pedagogía, la jurisprudencia, la ética, la diplomacia, la lingüística, la plástica, el teatro, la literatura en general, el periodismo.

Esto, unido a una visión simplista sobre la obra martiana, hace referir a muchos, incluso a más del 60 por ciento de los encuestados que “Martí habló de todo”.

Uno de los factores que influye en esta creencia popular, es el acercamiento a su vida y obra a través de frases. Se emplean en discursos, murales, pancartas, en cualquier rincón de la Isla y por cualquier medio.

La promoción de las mismas se hace eco de disímiles maneras, a tal punto, que la más referida en los cuestionarios fue “ser cultos es el único modo de ser libres” (más del 30 por ciento), que no arbitrariamente es la que inicia la señal de los televisores Panda, de amplia presencia en los hogares cubanos.

“Se han extraído máximas extraordinarias, válidas, con mucho contenido, pero la mayoría de las personas no saben en qué contexto las dijo o de qué estaba hablando. No es que no se puedan usar frases de Martí, nadie puede escribir un texto entero para citarlo, pero cuando se use hay que hacerlo con conocimiento del por qué, cuándo y cómo lo dijo. De lo contrario estamos tergiversándolo”, explica Carrillo.

Un ejemplo clásico: “Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino”, referido por el 20 por ciento de los encuestados como una de las frases más conocidas de Martí.

“Nada de eso, aclara Carrillo. Se da por sentado que lo nuestro es malo de todas formas, pero como es nuestro, ¡a defenderlo! Fíjate hasta dónde llega repetir una frase descontextualizada, fraccionada y con omisiones. Intencionalmente en ella, con un trasfondo en apariencia positivo, no hay más que un mensaje con tremendo pesimismo. Y la gente lo dice como si estuviera diciendo una gran cosa y defendiera a la Patria, por encima de todo”.

“Martí no dijo eso, refuta Carrillo. Él dijo: ´¿Nuestro vino? De plátano, y si sale agrio, es nuestro vino´. Responde ‘de plátano, porque es lo que se produce en América y la condicional de que un día salga agrio, tiene que ver con que no siempre las cosas salen bien.

¿Cuántas veces se ha repetido eso? Ahí está el peligro que entraña adulterar una frase”.
El descontextualizar una expresión implica para el que la dice una intencionalidad, una especie de carta de triunfo en aras de argumentar una determinada posición, por ser Martí lo que representa para los cubanos.

“Se puede emplear una cita que ahora mismo le puede venir muy bien a quienes agreden a Cuba, pero es que el contexto martiano no es el mismo que el de hoy, y el emigrado de la época de Martí no es el mismo que el de la Cuba actual, apunta Carrillo. Si la frase tiene referencia a eso, la toman y dicen, ‘Martí dijo tal cosa’, pero él aludía a unas circunstancias muy diferentes”.

El desconocimiento por la no lectura y comprensión de los textos martianos, llega incluso, a enraizar en el acervo popular citas como “robar un libro no es robar”, cuando Martí condenaba todo acto que fuera en contra de otro ser humano.

Si a ello sumamos todas las sentencias asociadas a su obra no dichas por el Apóstol, se nutre aún más su legado hasta el punto de justificar su “hablar de todo”. En este sentido, más del 50 por ciento de los interpelados expresaron fragmentos inexactos de versos, canciones y frases erradas asociadas a Martí.

A partir de esta práctica asidua de mencionar citas, muchas de ellas equívocas, suele verse el legado martiano fragmentado, según lo percibe Almaguer, “Se ve como una suerte de oráculo cuyas sentencias tienen que ver más con adivinaciones, profecías, visiones, cosas inconexas, que con la integralidad armónica de sus saberes y de sus perspectivas”.

“Es imposible seguir dogmatizando sus discursos o resumiendo su accionar a una frase  de valla o a repetir sus aforismos. Su legado exige mucho más de todos nosotros”, considera Castillo Martínez.

DESMITIFICAR A MARTÍ…

“Quisiera que no lo endiosaran tanto”, “me gusta el Martí de El ojo del canario, se parece más a mí”, “lo ponen en un altar, como alguien perfecto”, fueron algunos de los criterios de los más de 70 entrevistados, en uno de los tópicos más polémicos a la hora de dialogar sobre cómo se aborda hoy el legado martiano.

La aceptación de público a la reciente película de Fernando Pérez sobre el Martí adolescente, da una medida de la necesidad que tiene el pueblo cubano de “conocer a un Martí diferente”, “con las mismas necesidades y aspiraciones que los jóvenes de su edad”.

“Hay que desmitificar a Martí, asevera Carrillo. Pero no es decir hay que humanizar a Martí, eso también se puede convertir en una consigna; sino hay que hacerlo humano, lo tienes que acercar a las expectativas de la edad y los intereses de quienes están recibiendo esa obra.

Pero para poder transmitirlo humano hay que sentirlo, en primer lugar, humano. Si no lo sientes no lo puedes presentar de esa manera”.

“El Che Guevara decía en un discurso sobre Martí, que la palabra martiana no era de librería, no era de museo, estaba viva y actuando a través de los hombres que inspirados en ella llevaban a cabo la transformación social, política y económica de Cuba, en busca de la República que él soñó y por la que murió”, agrega Rodríguez Almaguer.

La brecha que abrió entre el pasado y el presente y la vigencia de su pensamiento lo sitúan más allá del contenido de las frases aprendidas, los bustos en la escuela y las fotos en el aula o en los centros de trabajo.

El hombre de profundas convicciones, pensó, escribió, amó y luchó. Ese es el Martí que todos debemos y queremos conocer, el verdadero, el que sacrificó su  vida y gustaba del vino, el que escribía textos para el futuro de la nación y para enamorar muchachas en cualquier continente, el que amó a su hijo, y permitió que con sus versos para él, más de un padre hoy agasaje a su niño.

No se puede ver entonces a Martí, como un fetiche ni una consigna. “No es tampoco una panacea”, enfatiza Rodríguez Almaguer. Pero en su pensamiento, y sobre todo en su espiritualidad, profundamente humanista y ecuménica, están muchas de las claves para mejorar a la Cuba de hoy, la de mañana y la de siempre.
……….
“…¿Quieres jugar? Y por qué está sin zapatos”, pregunta Anita y se quita los botines de charol recién comprados. “Y tiene los pies tan fríos, toma, toma los míos, yo tengo más en mi casa”.

“Mami, ahora te toca a ti, chica”, le replica inquieta. “Sí, Pilar (Anita), dáselo, y eso, también tu manta, tu anillo”. Y sale presurosa Anita y le da un beso.

“Y dice una mariposa que vio desde su rosal”, y mira a todos lados, en busca del aplauso anticipado, “guardados en un cristal, los zapaticos de rosa”. (Aplausos).

Este trabajo es una investigación de conjunto entre Dorelys Canivel Canal, Daima Cardoso y Mayra García Cardentey

Otros trabajos relaciones:

Martí no se enseña, se encuentra…

Anuncios

Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: