¿Qué periodismo tenemos? ¿Qué prensa queremos? (+ gráficos y fotos)

“La prensa pinareña es auténtica”; “debe tratar los temas actuales de la sociedad sin tabúes”; “puede ser más profunda y veraz”.

Estos son algunos criterios que ofrecieron pobladores vueltabajeros sobre su percepción del periodismo en Pinar del Río. A raíz de lo expuesto anteriormente, entonces ¿cómo caracterizar a la prensa pinareña? ¿Qué prensa hacemos, qué prensa queremos?

Orientar, educar, informar, ampliar la cultura general integral, crear y perfeccionar valores morales, ser profunda, objetiva, comprometida e investigativa, reflejar la sociedad de manera dinámica y crítica, conforman algunas de las funciones asociadas por nuestros más de 100 entrevistados sobre la labor de la prensa pinareña.

La misma está compuesta por el periódico Guerrillero, órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC), Telepinar y Radio Guamá, como medios provinciales. A estos se suman las diferentes corresponsalías del telecentro y de la emisora, está última con presencia en todos los municipios del territorio; también contamos con los corresponsales nacionales de la AIN, Radio Rebelde, Radio Reloj, Radio Progreso, Prensa Latina, Juventud Rebelde, Trabajadores y Granma.

Con nueve espacios informativos en la radio, similar número en Telepinar, las ediciones de Guerrillero y las páginas digitales de cada uno de estos medios, es necesario un gran cúmulo de materiales periodísticos para cada día.

En busca de la noticia

Una vez enfocadas las coberturas e intereses periodísticos inicia uno de los procesos más controvertidos y debatidos dentro de la prensa cubana y pinareña: la relación con las fuentes de información.

Como muestran los datos presentados en los gráficos, el estado y los factores que impiden la relación fuentes de información-prensa, son variados, y transcurren en lo fundamental por la subjetividad del directivo de momento en el centro de trabajo.

Como explican las Orientaciones del Buró Político del CC del PCC para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación masiva del país, emitidas el 12 de febrero de 2007, “por desconocimiento de la política o incomprensión, funcionarios de organismos estatales se arrogan la facultad de decidir sobre la conveniencia o no de divulgar informaciones no secretas ni de carácter puramente interno y que tienen, sin embargo, verdadero interés político”.

Sin duda, el bajo nivel de recepción de medios provinciales que tienen algunos de nuestros dirigentes y la no asimilación asertiva, en muchos casos, de la crítica, figura como unos de los principales fundamentos contra la respuesta a los trabajos críticos de la prensa y el acceso de esta a la información (el 48 por ciento de los 40 directivos encuestados respondió que los dirigentes solo están preparados “a veces” para la crítica, en tanto 10 no contestaron; para el 85 por ciento de los periodistas estos la asimilan “en ocasiones”, mientras el otro 15 opina que “nunca la reciben bien”. El 75 por ciento de los reporteros alega que “no pasa nada” cuando publican un trabajo crítico).

Según se pudo comprobar en la encuesta aplicada a directivos, pertenecientes a la administración pública y de empresas en Pinar del Río, existe cierto desconocimiento y desconexión con los principales espacios informativos de la radio y la televisión y una baja recepción del periódico. Si no saben lo que se habla de sus centros, delegaciones o instituciones en la prensa ¿cómo pueden revertir una crítica, contestarle a la población o retroalimentarse con criterios para mejorar su trabajo?

Si en la población el consultar medios es una opción, para el dirigente es un deber, un termómetro del estado de ánimo para con su sector y una caracterización y reflejo de problemáticas desde perspectivas diferentes.

Para ello, es necesario “favorecer el intercambio de opiniones, las discrepancias desde la naturalidad y el respeto”, como refirió Raúl Castro Ruz en la Conferencia del PCC, celebrada en enero pasado.

La responsabilidad y la más estricta veracidad deben acompañar al empeño de la prensa, sin el secretismo inútil que en ocasiones, por mandatos ministeriales, impide una mayor profesionalidad entre los periodistas, esa que tanto cuestiona nuestro Presidente, y difícil de desempeñar si no se cuenta con la información necesaria.

En este aspecto también juega un rol fundamental el periodista. “Cuando un reportero trabaja un sector tiene que dominarlo cabalmente, para que al enfrentarse al dirigente administrativo este vea a alguien preparado, con conocimiento de la actividad y así se mide más para negar la información”, enfatiza Ramón Brizuela Roque, periodista con más 30 años en el oficio.

La privación de información depende para Alina Cabrera, corresponsal de Radio Rebelde, del respeto y calidad del profesional en cuestión. “Si estás bien preparado, eres ético, conoces como nadie la esfera, contrastas fuentes y tienes credibilidad, es muy difícil que no te brinden lo que solicitas”.

Surge entonces, un tópico controvertible y no menos debatido en los predios de la esfera en Vueltabajo, ¿están preparados nuestros periodistas para asumir la construcción colectiva de un periodismo acorde a los nuevos tiempos?

Los periodistas: ¿espadachines a sueldo?

Para los integrantes del gremio, la prensa pinareña es un reflejo de parte del acontecer de la provincia pero “puede ser mucho más profunda y crítica”, y el 60 por ciento coincidió que no se cubren los hechos noticiosos de manera integradora y sistémica, “muchas veces están divorciados realidad y noticia”.

En este aspecto uno de los temas cuestionados dentro del sector, por la población, directivos de medios y dirigentes es la preparación del personal periodístico y como consecuencia de ello, la calidad de los productos comunicativos.

La provincia por más de 10 años no contó con recién graduados de la carrera y ante la carencia acudió a alternativas como la inserción de profesionales de materias afines: pedagogía y estudios socioculturales.

Debido a ello el sector cuenta con menos del 50 por ciento de sus periodistas graduados de la licenciatura correspondiente. Ello, para algunos, se traduce en falta de herramientas para el abordaje de determinados temas de manera profunda y crítica, y por ende, se cuestiona la preparación de los mismos.

Otros enfatizan que la superación personal, el nivel profesional y la diversidad de géneros empleados no dependen necesariamente de si se es graduado o no en Periodismo, “afectan a todos”.

Aun cuando se coincide como valores propios de estos profesionales la ética, el compromiso con la Revolución, el humanismo y la responsabilidad, se alega por la gran mayoría de los encuestados la falta de autosu-peración, el pobre tratamiento a diferentes géneros periodísticos, dosis de mediocridad, el poco abordaje de la crítica y del periodismo de investigación.

“A veces exigimos cursos de superación, maestrías, diplomados y no nos leemos nuestros propios periódicos, no oímos Guamá, ni vemos Telepinar. Así no se puede”, aclara Brizuela.

“Para ser periodista hace falta inteligencia, pasión, profesionalidad, búsqueda de información, refiere Cabrera. Si haces solo las 20 notas que te tocan y ya, apenas para justificar tu salario, no serás un buen reportero”.

Según refieren los entrevistados y las encuestas aplicadas, la desmotivación, el desinterés, la no búsqueda de alternativas, el conformismo, la falta de deseo de superación y la comodidad, son algunos de los factores que atentan hoy contra el buen desempeño de los periodistas pinareños.

A estos se suman las condiciones materiales; si bien es cierto que ha mejorado la infraestructura de los órganos de prensa y la tecnología empleada tanto en calidad como cantidad, todavía quedan exigencias con la transportación y el salario (el monto más alto de un reportero en un mes ronda cerca de la media salarial del país).

Evitar el facilismo y la poca creatividad de los periodistas que se acomodan también a la información elaborada por los mecanismos de comunicación institucional es otro de los retos de la prensa pinareña actual.

“Se habla de reflejar la sociedad, ofrecer diferentes puntos de vista, cambiar la mentalidad, asumir nuevas dinámicas, pero si nosotros mismos no empezamos por hacerlo, cómo vamos a exigir desde nuestros medios”, expresa Cabrera.

Otros enfocan la disyuntiva del papel de la prensa y los periodistas en el territorio, desde el binomio censura-autocensura llevado y traído dentro del trabajo de la prensa en Pinar del Río.

Los otros y nosotros: Censura y autocensura

Directivos de medios de prensa y personal periodístico coinciden que más que censura hay una autocensura arraigada en los profesionales que impide la realización de trabajos más investigativos y polémicos.

Si el 70 por ciento de los reporteros consultados refirieron la inexistencia de censura en los medios de prensa, el ciento por ciento reconoció que una de las causas que más atenta contra el desempeño hoy día, es la autocensura.

“Sí hay autocensura y los factores pueden ser diversos, afirma Ernesto Osorio Roque, director de Guerrillero. “Hubo años que revisaban el periódico y decían: ´estos temas no se publican´. Hoy la realidad es diferente en este sentido”.

No pocos se escudan en la censura para ocultar desconocimiento de su sector, cuando en realidad no hacen lo que Cabrera denomina “el intento para poder publicar”.

Sobre el tapete y vinculado a la autocensura está el tema de “no buscarse problemas con nadie”. Para muchos de los entrevistados la crítica periodística en Pinar del Río es, en buena parte, conservadora. “Se evita el lío, la discordia”, agregan.

En ello influye igualmente la dinámica de trabajo de cada cual. “Hay que ser profundos en las críticas, investigar más”, apunta Osorio Roque. “No podemos fallar, los errores nuestros los publicamos, y las consecuencias son mayores. A veces por un mínimo desliz se obvian todos los problemas y análisis agudos que se abordan en un trabajo. Tenemos que tratar de equivocarnos lo menos posible”.

“Te autocensuras en la medida que temes que se te censure lo que digas cuando no sabes tratar el tema. Una crítica bien hecha y con todos los argumentos que te puede dar el dominio y la investigación, es defendible”, opina Mercedes Cantón Ploder, máxima representante de “Guamá”.

No obstante, aunque  han mejorado, en parte, las relaciones fuentes de información-prensa, y la política informativa no consta de una censura como décadas atrás, todavía persisten algunos ejemplos del fenómeno.

Pero, ¿a quién acudir cuando se censura un tema, o cuando la regulación se vuelve práctica habitual de las fuentes en sus relaciones con los medios? ¿Quién respalda a la prensa, qué mecanismo o marco legal tiene para hacer valer su cometido social?

“Los periodistas tienen el deber de conocer todo lo que sucede, así como las orientaciones y experiencias más importantes que se dispongan por los órganos estatales, de masas y del Partido, a todos los niveles”, dicen las “Orientaciones del Buró Político del CC del PCC para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación masiva del país”.

Mas, no siempre surte efecto, especialmente cuando se justifican las anuencias de algunos diálogo por “existir una u otras restricciones de algunos  organismos  que impiden  a sus trabajadores dar información”.

La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) intenta establecer puentes, pero apenas cuenta con un código de ética poco eficaz para estos menesteres.

Muchos abogan por la creación de un Ministerio de la Prensa que regule el trabajo de la misma; otros afirman que sería más de lo mismo y enfatizan en la creación de un proyecto ley que ampare a la prensa.

No pocos desechan ambas ideas y retoman el socorrido slogan de “cambio de mentalidad”.

Corresponde también a directivos de los medios exigir, como máximos responsables de lo publicado, el acceso oportuno a la información y su correspondiente difusión, incluida la defensa del trabajo periodístico ante cualquier reclamo, siempre con el apoyo de todas las herramientas, incluso las orientaciones del Partido, que deben ser inviolables, hasta para un ministerio.

¿Espejismo informativo o decirnos las verdades?

Más del 50 por ciento de los interpelados manifestó enterarse de las noticias por vías alternativas, entiéndase en la calle, a través de personas allegadas y por correo electrónico, ya que según ellos “en la prensa se publican muchos actos y celebraciones, y en ocasiones se dice poco del día a día del cubano”.

Al preguntar qué tres aspectos necesita el periodismo pinareño ideal, los términos compromiso con la realidad, veracidad, preparación profesional, dinamismo y valentía fueron los más repetidos.

Belkys Pérez Cruz fue la periodista más citada en los cuestionarios, como profesional que realiza un buen desempeño

Quizás por eso un 67 por ciento dice encontrar “a veces” o “frecuentemente” hechos de su interés en medios vueltabajeros, el resto lo hace en sus similares nacionales y una cifra ínfima dice informarse por los medios extranjeros y por vía digital.

Prácticamente todos aseguran que la prensa en Pinar del Río trabaja bajo las orientaciones del Partido y el Gobierno, aunque aproximadamente un 15 por ciento del total piensa que los periodistas planifican su trabajo a partir de su iniciativa personal, por coberturas programadas de sus propios medios y con las inquietudes que manifiesta la población.

No obstante muchos de los lectores, radioyentes y televidentes reconocen que la prensa en Vueltabajo es útil, importante y actual.

Entre los medios provinciales de preferencia resalta este semanario, aunque Telepinar no se queda atrás, y la radio, tal vez por su carácter inmediato, tiene menos recepción. La prensa digital es casi desconocida para los pinareños.

Si queremos evitar el divorcio realidad-prensa, el espejismo informativo que refleja solo aquello que soñamos y pocas veces vemos con nuestros propios ojos, debemos evolucionar, pero desde adentro, con un mayor compromiso social y una fe inquebrantable en la verdad.

Necesitamos, como dice Raúl, “acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes”.

Queda mucho por mejorar: relación prensa-fuente de información, el lenguaje discursivo, rezagos de triunfalismo, apologías, coberturas eventuales, frases panfletarias, preparación de periodistas y directivos de medios de prensa, autocensura y regulación ineficaz.

Sin duda, el periodismo pinareño de hoy, no es el mismo de 10 años atrás. No obstante, la prensa vueltabajera como el propio país debe renovarse, mejorar sus métodos de trabajo acorde con los nuevos tiempos y perfeccionar su aporte al proyecto socialista desde un análisis profundo y crítico. Es una tarea compleja, pero realizable.

Nota: Este trabajo fue escrito a cuatro manos con el colega Glauber García Lara y fue publicado en el semanario Guerrillero

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

2 Responses to ¿Qué periodismo tenemos? ¿Qué prensa queremos? (+ gráficos y fotos)

  1. pedroagjr says:

    No es posible trabajar y escribir sobre el mismo dueño, por quien te paga es el dueño y de quien escribes, también lo es.
    El asunto no es complicado, sino sencillamente si no hay una Ley de Prensa, o la prensa no es ‘independiente’, en el mejor sentido de la palabra, trabajas sin paracaídas y los golpes, en este caso, son fatales.
    Recuerda: cada cual trabaja para quien le paga. Te lo dice un emigrado por dos veces -de Pinar y de Cuba- y exiliado ahora por decreto.
    Sigue el buen trabajo, saludos.

    • Maycardentey says:

      Qué te hace pensar, Pedro que el tratamiento de la prensa, periodistas y gobiernos es superior en otros países o sistemas. Te invito a leer las normas de redacción y perfil de estilo de El País y lo que estipulan de su relación con las fuentes de información para que veas, que la cuestión no dista mucho de la que hablas y de la que incluso denunciamos en nuestro trabajo. La prensa, como la educación, Pedro son mecanismos de socialización política y de legitimación del poder, ya sea poder capitalista, de clases, o de dictadura del proletariado. No estemos ajenos a eso, siempre, aunque no lo quieras, y salvo que sean medios alternativos y en algunos casos redes sociales, se repetirán los fenómenos. Te invito a leer Teoría de la comunicación de Masas de Mauro Wolf, algo de Canclini, Barbero y Berger y Thompson…Saludos

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