Dios tiene fe en Cuba (+fotos)

Si tres décadas atrás alguien hubiera dicho que en Cuba se celebraría una misa en honor a la Caridad del Cobre en un estadio con más de 20 mil espectadores; actuarían coros de las iglesias evangélicas en un gran concierto en la Plaza de la Revolución de una provincia; televisarían en horario estelar una oración por la Virgen mambisa que peregrinó por primera vez luego del triunfo revolucionario, por todos los rincones de la Isla; y que en menos de 15 años el país recibiría dos visitas papales, le hubieran tildado de demente.

A lo largo de la humanidad se ha cometido el equívoco, y la Revolución de enero del 59 no salió ilesa tampoco del fenómeno, de separar al espíritu de la razón. Y es que el espíritu no se puede entender como religión porque existe antes que esta, antes de que los hombres formaran las primeras organizaciones religiosas.

Cuba, nación y valores espirituales.

“La unidad entre la doctrina de pensamiento revolucionario con relación a la fe y a los creyentes tiene su raíz en los fundamentos mismos de la nación, que afirmando su carácter laico propugnaba como principio irrenunciable la unión de espiritualidad con la Patria que nos legara el Padre Félix Varela y los enunciados pedagógicos de José de la Luz y Caballero”, expresó sabiamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz en el Informe Central del VI Congreso del Partido.

Los gestores de las guerras independentistas cubanas tuvieron fuertes creencias : Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, incluso los propios Maceo juraron al pie de Cristo “libertar a la Patria o morir por ella”. E más aún, la Virgen de la Caridad del Cobre, cubana, mambisa sirvió de aliento a las contiendas anticolonialistas.

Un hilo cultural religioso y espiritual marca la construcción de la nación cubana, desde Varela, de la Luz y Caballero, Céspedes y el mismo Martí, sin renunciar a los luchadores de la clandestinidad del 50 y de la Sierra, incluidos el  Comandante Fidel y el actual presidente, Raúl Castro.

Foto presente en la casa natal de Fidel en Birán, Holguín

Revolución y religión.

El proyecto socialista que se gestaba, luego de los albores de mediados de siglo, caería, como muchas iniciativas encaminadas a la transición al socialismo y bajo las doctrinas marxistas, en contradicciones que por décadas fueron irreconciliables entre Iglesia y Estado naciente.

Construir un país sin manual por veces y por otra con la copia exacta de proyectos con contextos diferentes; echar a andar una nación asediada por ansías imperiales; gestar un gobierno revolucionario con el desconocimiento propio de un pueblo semi analfabeto y con la tensión instaurada a inicios del 59 con las principales instituciones religiosas, crearon un ambiente de hostilidad que dio al traste con años, décadas de relaciones difíciles y prohibiciones adversas.

Practicar con asiduidad una creencia o tan siquiera no declararse ateo convencido llegó a ser en época afortunadamente pasada dentro de la historia nacional, una actitud desacertada contra los “valores” propugnados por la Revolución.

En un antagonismo perjudicial quedaron las creencias religiosas con los principios revolucionarios, que llegaron a prohibir la pertenencia de personas practicantes a organizaciones de masas y políticas. Pero como toda obra humana perfectible, a partir de la década del 70 iniciaron los primeros pasos para reconciliar una relación necesaria para la Cuba socialista.

“Con la Iglesia Católica tuvimos dificultades hace años, que fueron superadas, todos aquellos problemas que en un momento existieron, desaparecieron”, afirmó Fidel en entrevista a Frei Betto para su libro Fidel y la religión.

“Hay que trabajar juntos para que cuando la idea política triunfe, la idea religiosa no esté apartada, no aparezca como enemigo de los cambios. No existen contradicciones entre los propósitos de la religión y los propósitos del socialismo”, dijo Fidel a miembros de las iglesias cristianas en Jamaica en 1977.

Frei Betto y la religión en Cuba.

Y aunque muchos asocian a la visita del Papa Juan Pablo II la flexibilización de las relaciones entre Iglesia y Estado en Cuba, no es así. “Él no vino a cambiar nada, ya lo habían hecho y en ello influyó Frei Betto, el apóstol brasileño en tierras cubanas”, afirmó en conversación por el 2010, el reverendo Raúl Suárez.

A Betto lo enmarcaba una doble misión: cooperar con aquellos seguidores de Jesús, tratando de hacer realidad los sueños de José Martí y dar un empujón para lograr signos renovadores en la relación Iglesia-Estado, para alcanzar una nueva teología, otra manera de ver la religión.

Durante todos estos años, como explicara el propio Fidel Castro, Frei Betto ha logrado limar contradicciones entre el marxismo y la religión, con una obra apostólica y revolucionaria, de excelencia intelectual y política.

Rememorando sus primeras conversaciones con el líder de la Revolución cubana, señaló en entrevista exclusiva a inicios del 2010: “El 9 de julio de 1980 fue mi primer encuentro con Fidel, en Managua, Nicaragua, durante el aniversario de la Revolución Sandinista. Creía que era la única oportunidad de mi vida para hablar con él. Comenzamos a conversar desde las 12 de la noche y estuvimos hasta las seis de la mañana, todos dormían menos nosotros. Me interesaba especialmente hacerle dos preguntas: ¿Por qué, a pesar de todas sus declaraciones, el Estado y el Partido son confesionales? Pero cómo, me dijo, si nosotros somos ateos. Ahí está, le expliqué, confesar fe o no en Jesús, es confesional. Hay que crear partidos laicos, capaces de representar a todos. Solo afirmaba con la cabeza y me refería que tenía la razón, que nunca lo había pensado de esa manera”.

“En mi segunda pregunta, acerca de la relación Estado-Iglesia, le planteé tres hipótesis de lo que podía suceder: 1) la Revolución persigue a la religión y eso solo ayuda al imperialismo; 2) la Revolución tiene fuertes divergencias con la religión y eso es aprovechado por disidentes para usar las iglesias como fuentes de contrarrevolución, y 3) la Revolución, como ente político, trata de ayudar a la integración de la religión en el proceso cubano.

“Estás en lo cierto, me contestó; no he hablado con un representante de la Iglesia en diez años, trabaja conmigo en eso. Desde ahí nació este libro Fidel y la religión que ha ayudado a quitar el miedo a los cristianos y los prejuicios a los comunistas. Por primera vez un líder comunista, una autoridad política y moral hablaba bien de la religión y en contra de sectarismos”.

Una Revolución inclusiva con la fe de todos.

Los tiempos actuales, con la experiencia de años en un camino imperfecto, lleno de sinusoides pero con muchas ganas de ser andado para bien de todos, trae nuevos bríos para el proyecto de nación, incluido su nexo intrínseco con la fe, la religión y la creencia, sea de la índole que sea: católica, evangelista o yoruba.

El espíritu de un pueblo, como parte indisoluble de su identidad, une a sus hijos, y muestra de ello fue la reciente peregrinación de la Virgen mambisa por ciudades, comunidades, poblados y bateyes. La vida se paralizaba por dos horas y todos, creyentes, escépticos, ateos, descreídos, veían pasar a la imagen de la Caridad del Cobre. Y por momentos no importó nada más, solo una extraña y gratificante aureola de hermandad.

El espíritu unitario, inclusivo, respetuoso a todos los pensamientos, fe y creencias debe caracterizar al gobierno y Estados cubanos. La actual visita del Papa Benedicto XVI solo viene a confirmar un proceso de reconciliación para bien nacional.

La construcción del país que soñamos, con más de 50 años de bregar, no puede desconocer la fe y las ideas de sus hijos. Al final, todos somos hombres y mujeres de fe, aunque le denominemos de distintas maneras.

Frei Betto recordó en aquella entrevista del 2010, la ocasión en que presentó en Cuba una publicación especial de la Biblia. “Todos los ejemplares se acabaron. Los han comprado todos, se han agotado, le dije contento a Fidel, y él solo atinaba a decirme: ‘Y el mío, ¿dónde está?’. Como siempre, llevaba conmigo la versión de la Biblia en español, que no deja de acompañarme nunca en mis viajes. Se la obsequié, con una dedicatoria en la primera página: A Fidel, a Cuba, en quien Dios tiene mucha fe. Con cariño, Betto

 

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

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