¡Llegó Pinar del Río! (+fotos)

Pensé que nunca iba a escuchar la frase, entre tantos vericuetos me di cuenta que los que vivimos en la más occidental de las provincias nos merecemos toda la mofa del mundo. La peripecia del viaje hacia el Encuentro Nacional de Blogueros lo confirmó.

No sé si será verdad que somos medio bobos, medio despistados, medio bonachones, o medio de todo. Pero señores, de verdad pensé que nunca llegábamos. Ni el azaroso viaje de Odiseo, o las tareas titánicas de Hércules parecía competir con la “suerte divina” que interrumpía nuestro pequeño e inofensivo periplo hasta Matanzas.

Coordinaciones “extrañas” y un carro que no quería salir de piquera trataron de sabotear nuestra participación. Caminos, senderos, atajos, un jeep casi entero, dos choferes locos y una aceptable donación de combustible hicieron el milagro para el comienzo del viaje. Bueno, así parecía, en primera instancia.

Todos marchamos felices, como los niños que parten al campismo, pero sin bikini, ni aro, ni balde o paleta, solo cuatro compañeros con tremendas ganas de llegar ala Atenasde Cuba lo antes posible.

Y paf. Como si fuera poco haber salido a las dos de la tarde, cuatro horas después de la prevista; de haber pasado por dos vehículos cuyos motores se rompieron; de prácticamente enamorar a nuestros queridos chóferes del periódico Guerrillero para que emprendieran tamaña aventura con nosotras, nos quedamos varados nada menos que a mitad de camino Pinar-Habana.

El otro chofer, por supuesto quería arrancarle los pocos pelos que le quedaban al otro.

¿La causa?: al solícito conductor, para más señas, cuarentón, pachanguero y calvo, descubrió a esa hora, con ese sol y en el kilómetro 74, que se la había olvidado echar gasolina. Pensamos en todas las ideas posibles: halar el carro con una manguera hasta el punto más cercano (que conste que es de joda, no somos tan pinareños), hacer streaptease con la belleza exuberante de las pinareñas presentes, dormir con una lona en casa del guajiro más cercano, o irnos de botella en botella hasta llegar a la provincia de los cocodrilos.

Nuestro chofer, ya menos solícito y más molesto, partió a pie hacia la pista más cercana, nada menos que a diez kilómetros. “Ahí mismo está”, decía. No sabemos si se le calentó la calva o si estaba molesto consigo mismo por firmar el libro del pinareño ese día, pero tanquecito en mano, salió presto y dispuesto y nosotros viendo como se perdía en la autopista junto con la nubecillas de calor que no perdonaron siquiera que estuviéramos varados a esa maldita hora.

Pero, quién les dice que cogió botella, el muy condenado, y nosotros que queríamos que caminara al menos unos dos kilómetros, para que no se le vuelva a olvidar más echar gasolina al carro en un viaje de esa envergadura.

Pasada la primera travesía, no demoró en llegar la otra. Haciéndonos los “pillos”, (yo no sé quién nos dijo a los pinareños que alguna vez nos podíamos hacer los “pillos”), intentamos burlar el tráfico deLa Habanade las 5:30 y bordeamos la ciudad. Los burlados fuimos nosotros. De tanto bordear, bordear y bordear, qué creen. Nos perdimos.

El chofer no veía la hora de ver el salado cartel “Bienvenido a Matanzas”. Mira, lo que si nos hacemos bobos, lo que vemos es “Bienvenidos a Villa Clara”.

Nada, resumiendo el cuento, nos pasamos. Entramos por Unión de Reyes, hicimos tour por Alacrán, nos enteramos que existía una comunidad llamadala Cidra, y recorrimos al revés cuanta calle nos dio la gana. E incluso ni tuvimos que justificarnos, ni la policía nos paró. Sólo vieron la chapa y ya entendían todo. “Pobrecitos”, dijo una señora por Unión.

Y al fin. “Bienvenidos a Matanzas”. El chofer no sabía si reír, llorar, correr o esconderse. Ninguno de los cuatro tripulantes lo podía creer, de casi dormir en la carretera, entrábamos ahora por una ciudad que nos perdonaba las pifias y nos daba el más maternal de sus abrazos tiritando de luces.

Preguntamos en cada esquina cómo se llegaba a la universidad, hasta caritativos fuimos y apretaditos pero relajados viajamos con una anciana para que nos enseñara el camino. Decidimos nos perdernos más, indagamos en todos lados, nos agenciamos de una ruta, de un guía turística y todo, y por si acaso el tanque quedó lleno con60 litros.

A las 8:30 de la noche arribamos, casi un traslado Pinar-Villa Clara por Yutong que se toman su tiempo y son trenes lecheros, hicimos los de Vueltabajo (o lo que queda de Vueltabajo). Pero créanme, no me importa que nos digan bobos, guanajos, despistados, pero nunca me sentí más feliz que hoy, cuando oí. “Llegó Pinar del Río”.

La noche por supuesto no podía terminar sin contratiempos y las pinareñas nos embarramos de fango atajando trillos por el parque central de Matanzas

 

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

3 Responses to ¡Llegó Pinar del Río! (+fotos)

  1. jajaja, tarde, pero seguras!!!

  2. Quovadis cuba, aquí podemos continuar la amistad… dile a Dladys que no se olvide de mandarme la lista ok???? Saludos y espera las fotos muy pronto jajaja

  3. Juan Carlos says:

    ADMIRO SU TENACIDAD Y LOS COMENTARIOS ACERTADOS SOBRE SU CIUDAD ADEMAS DE LA FORMA QUE REDACTA SUS CRONICAS Y COMENTARIOS, SOY DE VILLA CLARA UNA CIUDAD COSMOPOLITA QUE ESTOY SEGURO A USTED LE GUSTARA MUCHO, ME PUEDE ESCRIBIR CUANDO LO DESEE

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