Fabré llegó…y no se va


Creció en el viejo San Luis, Santiago de Cuba. Su infancia, dura, tremenda, no dejó de tener nunca el resguardo de la madre que compartía su almuerzo con la numerosa prole, que “luchaba” el buche de café claro y el pedazo de pan para que los suyos no pasaran hambre, o al menos, no tanta.
“Ahora con ustedes, Cándido Fabré y su banda, en Alegría de sobremesa”, soñaba escuchar todas noches, al oír el antológico programa de Progreso. Era apenas un crío de siete años y ya había compuesto su primer tema musical.
Todavía rememora sus seis años con Los Samurais, su paso determinante por La Original de Manzanillo; no se le olvida tampoco cuando grabó su primer long play en la emisora Granma; ya comenzaba a ser tema de los comentarios de muchos: “oye, hay un morenito con la Original que está encendío”.
Vino entonces El guardian del Caribe, Camaronero, A la hora que me llamen voy, El barrendero, Yo soy de este pueblo, Quién ha visto por ahí mi sombrero de yarey.
Señoras y señores con ustedes, el denominado por Gilberto Santa Rosa, el mejor sonero del mundo….Cándidoooo Fabréééé.
MI VOZ ES MI MAYOR VIRTUD
Algunos piensan que está en desventaja respecto a otros cantantes por su timbre de voz…
De bien niño supe que mi grandeza no era mi voz, pero no me sentí afligido. He triunfado porque digo cosas oportunas; lo más importante es tener rima, poesía que diga algo dentro del son.
Tuve que abrirme camino entre tanta gente buena; lo hice con una pequeña voz, pero con una mente ágil y un corazón bien grande para decirle mucho al pueblo. Después de todo tengo ángel para el público (risas).
Existen muchos mitos alrededor de su voz. ¿Esa es su voz natural, ha padecido alguna enfermedad?
Sí es mi voz, mi estilo. Son 34 años con ese sello. Lo que en mi aparentemente era un defecto se ha convertido en virtud, nunca he parado mi carrera por cuestión de la voz, siempre he salido adelante. Si un día estoy más claro la gente se sorprende y dice: “hoy está bien”; si vengo más ronco no se preocupan, saben que tengo algo que decir. Respeto a las grandes voces, pero tener una gran voz y una mente vacía, no lleva muy lejos; así de importante es el mensaje.
Tiene al público adaptado a horas y horas de concierto. ¿Cómo logra mantenerse tanto tiempo cantando? ¿No se cansa?
No me acostumbro a cantar solo hora y media. Para mí, todos los conciertos son algo nuevo. La gente también es estimulante con el artista, a veces uno llega con la idea de “matar” en una hora y 48 minutos, como hacen muchos; pero el público te lleva y cuando vas a ver, has tocado cuatro o cinco horas como mínimo.
Uno tiene también sus mañas, lo primero es conocerse mucho. Hago como los lanzadores, no comienzo con rectas, sé dónde tirar hasta ir ganando juego. La tarima me pone nuevo, nunca termino cansado. Soy muy activo en el deporte, la pelota; no bebo ron, no fumo, si tengo algún vicio es la música.
NO ME PREGUNTARON QUÉ LE CANTARÍA A OBAMA
En sus visitas a Miami, como muchos artistas cubanos que realizan intercambio cultural en esta nación, vivió un polémico debate; incluso participó en programas dedicados a instigar sobre la Revolución cubana. ¿Cómo fue su experiencia?
Anhelaba y siempre lo dije, ir a Miami, cantar donde sé que hay muchísimas personas que reconocen mi música. El recibimiento al principio no fue muy halagador, tal vez trataron de silenciar mi presencia. Algunos no aceptaban que un cantor de Revolución llegara a Miami.
Cuando estaba en el camerino, para participar en un programa que conduce Carlos Otero, me dijeron que él no podría ir, que sería un venezolano el que me entrevistaría. Me sugirieron que no participara, que me iban a preguntar cosas difíciles de política. “Yo soy un hombre de política, y no le temo al reto”, contesté.
Le demostré al venezolano lo que es sentido de pertenencia, estar convencido de mí mismo, de ser como soy en cualquier parte del mundo.

Incluso le preguntaron si usted que les canta a Fidel y a Raúl, le cantaría a Obama…
Le respondí que iba para allá y le cantaba a Obama; él por inteligencia, no me preguntó que le cantaría o le diría a Obama, si me dieran el chance.
Para usted, ¿cuánto influyen estos intercambios en la relación de Cuba con su diáspora?
No existe mejor trampolín que el arte, a través de él, se logran muchísimas cosas. El intercambio cultural es una de las fenómenos más grandes que ha sucedido para los cubanos que están acá y allá. Son momentos felices: la reunificación, la unión, el contacto familiar se hace más posible.
En este sentido, a usted algunos lo asocian desdeñosamente como un cantante político. ¿Qué les responde?
Si eso significa que les canto a los líderes de la Revolución, que estoy en muchos actos, y que en cada disco mío, hay una canción que tiene un perfil político, pues es verdad. Pero eso significa también que soy de este pueblo. No lo hago porque estoy comprometido, como algunos dicen. Nadie me impone qué debo decir o hacer. Y es que en realidad todo es política, el modo de conducirnos, proyectarnos, e incluso la manera en que defiendes a tu gente, o como aseguras que lo que cantas no es política…quién dice, ya tomas partido, tu política es no cantar de política.
EL QUE VIENE A CUBA, NO QUIERE A UN DADDY YANKEE.
El país vive hoy la irrupción de géneros foráneos, que le roban terreno a la música popular bailable, e incluso ponen en la palestra cuestionamientos sobre identidad cultural…
No existe público alguno que sea musicalmente tan vulnerable como el cubano. Y es en todo: hay muchos que con orgullo andan con una camiseta Made in Usa, pero si ese mismo tejido, hecho por los mismos textileros dice Pinar del Río, ya no se la ponen, no es “original”. Hemos perdido el sentido de pertenencia; es más fácil estar en lo que está todo el mundo que ser único, verdaderamente original.
¿Qué papel, en este sentido, desempeñan los medios de comunicación?
La divulgación es abusiva. A nosotros los artistas de la música popular bailable nos exigen una ética y estética para todo, sin embargo a otros no le dan el mismo trato. Hay momentos en los que se hace tarde para omitir algo, como lo del Chupi Chupi; después que la televisión y la radio lo hizo popular fue que alguien se dio cuenta de que no debieron divulgarlo. No, si tú lo popularizaste, no puedes matar a quien tú mismo le diste vida.
Pero en ello también incide que muchas agrupaciones cubanas le siguen el juego a estos géneros…
Crear requiere más esfuerzo, copiar es más fácil. Estamos carentes de originalidad, identidad. Abogo por la cubanía; el mundo lo que quiere de Cuba, es cubanía. El que viene a Pinar del Río no busca el último hotel de lujo, o las nuevas avenidas; la gente viene a ver qué tiene Pinar del Río que ellos no. No desean que me parezca a Don Omar, Daddy Yankee, Michael Jackson o Pitbull, quieren ver a Cándido Fabré, que si representa a alguien o se parece a alguien es al Benny Moré o a Polo Montañez.
El Ministerio de Cultura hoy realiza reestructuraciones y entre los nuevos cambios se pretende que las unidades artísticas sean rentables. En el caso de la música, se propone que las agrupaciones cobren por puerta, es decir por lo que generen con las entradas. ¿Qué considera?
A ningún artista le agrada esta noticia del todo; pero es el futuro inmediato del arte, fundamentalmente de la música. Hay algunas manifestaciones artísticas que no pueden depender de lo que generen, tienen que ser preservadas. Una orquesta sinfónica, un coro polifónico no pueden ponerse en plazas para cobrar por puerta, y nunca van a ser rentables con solo actuar en teatros.
Para la música popular, esto es el futuro; un modo de saber si en verdad arrastras gente, es cuando te ponen en un sitio cerrado y tienen que pagar por ir a verte. Lo que hay que pensar un poco es qué dividendos se le puede sacar a cada artista y poner precios con los que no se perjudique al público.
También habría que dinamizar todas las estructuras. Los artistas somos trabajadores por cuenta propia, cuando estamos por puerta, la plata no es solamente para nosotros y el sitio; tenemos que responder a centros e instituciones de la música, a muchos que no aportan nada, y sienten el derecho de exigir un por ciento. Hay que ponerle freno a esos que no contribuyen, y que por tanto no merecen algo.
Con los cambios en Cultura y en el país, se demuestra que la solución de los cubanos está en nuestras manos, y que si estamos mejor o peor tenemos que enfrentarlo nosotros mismos. Nadie va a venir a hacer lo que nos toca. Tenemos que querernos, cuidarnos, unirnos, y entender que Cuba es espejo para el mundo, que muchos están esperando la voz de Cuba para ellos también levantar sus voces.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

2 Responses to Fabré llegó…y no se va

  1. mioasis says:

    Excelente entrevista, mucho se aprende con Fabré, con su creatividad, originalidad y laboriosidad.

  2. qué bueno hallar esta entrevista!! se la llevo a mi papá, que le encanta la música de Fabré..
    😀
    abrazos.

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