¿Y qué le digo a mi mamá?

Mujer empleo“¿Y ahora qué hago?”, me desarmó con la expresión entrecortada, no lo pude soportar. Su llamada en la tarde enfrió media cuartilla que debía finalizar en apenas minutos. No lo hice. No razoné nada más. Solo oía como un pensamiento onírico su repetida pregunta: “¿y ahora qué hago?”. Mi madre fue degradada en su trabajo, y todavía dicen que tengo que agradecer que no quedara disponible.

Siempre lo he sabido: no es fácil defender las causas sociales, especialmente cuando engendran polémica, y mucho menos, si la disyuntiva te toma como protagonista. Y lo vuelvo a pensar y lo sé: este país no aguanta más la pirámide económica invertida, no soporta más décadas de amamantamiento estatal, no le es posible solventar puestos de trabajo sin contenido laboral. Pero es difícil de entender cuando son los tuyos los individuos probeta, los que pagan los platos rotos.

La vuelvo recordar: “pero esto no tiene nada que ver con lo que he hecho toda mi vida”; “gano cien pesos menos” y…y…y…

Y alguien me sugiere: “¿por qué no hace otra cosa, por qué no enrumba hacia otros perfiles?”. “Quizás”, me digo, y la miro, y rectifico. Tengo que rectificar porque en Cuba no hay muchos que contraten a “viejos”; en Cuba se aplica una política que entra, por momentos, en contradicción con leyes laborales como la del pluriempleo y la de seguridad social que amplió hace unos años la edad de jubilación.

Y la vuelvo a mirar, rectifico más aún. A una persona que lleva trabajando 30 años en lo mismo no le puedes pedir nada más. No es nativa digital, es una convencida analfabeta tecnológica, no tiene alma de negociante y su única “lucha” es llegar temprano al laburo.

Es una orgullosa trabajadora pública, de las que se engríe con mostrarles a sus hijas una trayectoria laboral encomiable, que por supuesto, no acepta a estas alturas demociones de este tipo.

Mi mamá no es un ama de casa, es una mujer de trabajo… Se ve fuerte, se siente útil, y como nadie conoce lo suyo. No es ensimismamiento hija-madre. Es que es de esas mujeres a las que la jubilación le suena a mala palabra, y la casa es una endemoniada jaula que atrofia los sentidos. Es una mujer que le roba minutos a la madrugada, que se levanta una hora antes para nunca llegar un minuto después; que se estresa cuando el despertador no suena; que prepara sus matutinos como si fueran presentaciones en un púlpito presidencial; que brinda el teléfono de su casa como tarifa laboral.

Entonces cómo decirle que no es su culpa, cómo explicarle que todo no se ha acabado y hacerle entender que todavía es útil. Y cómo interpretarle que ella tiene que pagar por el desequilibrio estatal, y cómo desmenuzarle sin que se sienta más herida que ella entra dentro del margen a sacrificar por errores de años de plantillas infladas. Y cómo hacer para que piense que la degradan por darles nuevas oportunidades a los más jóvenes y no porque ya es demasiado vieja.

Cómo hacerle confiar en un proceso en ocasiones no tan traslúcido, embadurnado por veces en complicidades de buros y sociolismos profesionales. Cómo no querer demandar a quienes me la han tenido “amenazada” psicológicamente con una disponibilidad durante dos años, que no me la han dejado dormir, descansar, trabajar en paz; cómo salvarla de esos lugares, no pocos, donde el Órgano de Justicia Laboral es un confite sindical de color y sabor a directivos.

Ella no me perdonará que lo publique, ella se molestará con estas ventilaciones digitales de su desvarío. Pero no lo pude soportar. Quizás no lea nunca esto, quizás no se imagine que unos ceros y números en Internet llevan su nombre. Pero que alguien me ayude a contestarle: “¿Y qué hago con mis 34 años de trabajo?”.

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Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

6 Responses to ¿Y qué le digo a mi mamá?

  1. Darletis says:

    Está muy bueno eso Mayrita

  2. Elaine Díaz says:

    No sé qué decirte para aliviar lo que sientes… quizás es mejor no comentar, pero tal vez sea bueno que sepas que te leemos.

  3. Bueno Mayra creo que hay mucho de realismo en lo que expresas, confiando que no es ficcion me someto al riesgo de solidarizarme con ella…Si hay o no justicia, pensandolo bien y tratando de leer entre lineas, que es algo que me gusta y que a veces como un filoso cuchillo dejo caer, es posible que este por ahi un poco presente lo injusto, la bajeza y muchas otras cosas mas. En este necesario proceso, responsabilidad del Estado que hayamos llegado a tal punto, conformandonos con crear el diabolico mecanisismo de meter a mas de uno en un puesto de trabajo, para “decirnos en conformidad”; somos un pais sin desempleo, se corren muchos riesgos, tales “comisiones” mal que las he visto funcionar alguna vez, pueden no ser imparciales, y porque no? guiarse por aquellos malevolos institos donde el “poder”, la componenda, el esquema, la simpatia y el caer mal, el nepotismo hacen gala de todo ello.

    Recien comente un articulo que publico JR proveniente de manos de JA (el excelente periodista que organiza Acuse de Recibo), sobre el tema sindical; alli entre otras cosas exprese de la componendas y utilizaciones que a veces los directivos suelen hacer de la Secciones Sindicales y el poco caso incluso que se presta a las Asambleas Sindicales.

    Se, el nuevo Codigo Laboral tiene detractores, muchisimos, pero confio que los trabajadores, preparandose adecuadamente lograran con su empuje revolucionario, perfeccionar el Proyecto, si esto no ocurriese, podria afirmar que mal adnariamos.

    Tengo una amiga, por la que siento mucho, a la que su hija, mas o menos le han dado un tratamiento al parecer nada justo, resultado igual de posibles componendas, matizadas de cierto nepotismo, mal que suele ensenorearse en nuestro pais.

    Toda mi solidaridad a esta persona, siento mucho que esto ocurra cuando ya uno peina unos anos, donde casi nadie te quiere, y no solo en Cuba, por otros lares incluso menos aun. Lo he sufrido, pero por suerte hoy estoy jubilado, y corriendo quizas menos riesgos empino mis ideas y las traduzco o llevo a la PC, para reiterar y luchar contra todo aquello que en mis consideraciones contenga la defensa de los valores humanos y de todos los trabajadores. Gracias

    • Maycardentey says:

      gracias Fernando por tu solidaridad…Y entiendo que los proyectos no son infalibles, como no lo son los humanos, pero hay ciertos y determinados mecanismos que hay que repensar y perfeccionar.
      Y lo he visto, es más, lo he vivido en carne propia, y es muy difícil, es duro, porque no se compromete solo la economía de un país, se compromete la filosofía, y hasta la ideología que ha sostenido a la nación durante tantos años.
      y es que incluso las leyes se vuelven contradictorias y las resoluciones laborales pugnan para ver cuál es más incoherente y sin descontar el desamparo en términos del derecho del trabajo que, en ocasiones, existe en el país, ya sea por desconocimiento de los propios trabajadores como por mecanismos fallidos.
      Cómo es posible que el proceso de idoneidad o disponibilidad lo decida un comité de expertos para que luego sea el director quien apruebe y disponga.
      No sé usted pero a mí no me acaba de convencer la cuestión.
      Y el anteproyecto de Código de trabajo, ese es otro post que pronto se lo dispongo…Gracias por la lectura….

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