Reino de “buquenques”, “guajacones” y “guais”

CUBA-TRANSPORTE-HAB02“Oye, ´guai´. Vas pa´ La Habana”, fue la bienvenida a aquella especie de reino salvaje comandado por variopintos buquenques. “Sí”, solo atinó a contestar aquel “white”, –si se fuera exquisito con el cubanizado término inglés–. “Espérame aquí, y no te muevas que te aviso”, ya el pasaje–porque en idioma buquenque las personas son pasajes–, estaba asegurado, como los gatos que marcan terreno para evitar adversarios.

La tarde terminaba de desperezarse y la noche iniciaba rima. Aquella pareja solo esperaba la llegada del carruaje, clásico, donde apretadito pero relajado, iría uno de ellos, por un “módico” precio de cinco CUC a la que nombran capital de todos los cubanos.

Siempre receloso, el gestor de pasajes –vaya, para emplear el nominativo que la ley le brinda, ¿no?– ronda a su presa. “No te muevas, ´guai´. Esto está malo, pero te resuelvo”. Como si “resolver” fuera cuestión altruista y no culminara en 20 pesos de bolsillo. Pero la acción vale también. Hay que irse temprano.

Otro, como tantos, se acerca par de veces. “´Guai´, ¿te vas por seis pesos? “Un carro ´abusador´ pide eso, si quieres te monto ahí”. Y aquel rubio de ojos claros, ya notaba extraño aquel apelativo “spanglishzado”: “No hay tanto apuro, puedo esperar más”.

En medio de charla insustancial, de cuentos de terminal y recuerdos de carretera, regresaban las imágenes a su compañera: “Buenos días, vas para La Habana, mi amor”. “No, me quedo aquí”. “Ah, entonces, gracias. Tenga buena tarde”. Esa referencia no se borraba. “Habrá sido un sueño. ¡No!, fueron demasiadas veces”. Pero, ¿Dónde están? ¿Qué pasó? ¿Guai?

Y llegó un carro, y como jauría furiosa cada buquenque embistió con los suyos; cayeron como moscas sobre mermelada, por los costados, los otros lados, los finales. La tarde noche dominical olía a selva y Darwin resucitaba una y otra vez en su ley de conservación de las especies y selección natural.

Y llegó otro auto, y otro. Carreras, buquenques, “guais”. Todos juntos, revueltos, mezclados…ajiaco, diría don Ortiz. Y nada. “Siéntate otra vez ´guai´. Te aviso. Pero recuerda: cuando veas el primer almendrón, te mandas”.

La escena no se demoraría en descorrer telón nuevamente. Un carro prometía llegada sin escala y la tropa, la jauría se hizo fuerte, avasalladora. Todos, incluidos unos cuantos “guais”, se aventaron contra el crucero de petróleo.

Piquera-Parque-de-la-Fraternidad-foto-de-Augusto-Cesar-San-Martin

“Tú, tú, y tú”, distribuyó uno de los buquenques, aquel bondadoso que por seis pesos te “resolvía” con el chofer “abusador”. El de la bienvenida, el buquenque-gato no se desconfiaba de su presa. ¡Asombro, entonces! Aquel “guai” se volvió apetitoso para ambos, se lo rifaron, se lo repartieron sin derecho a cambio, se lo desmenuzaron a voces como aves de rapiña, se lo pelearon como tigres en defensa de una preciada gacela, que tenía tatuada en pleno rostro 20 pesos MN.

Y la “cosa se puso fea”, como dijera uno entre voces. Par de palabras, ¿palabras?, chocaron en el aire. Una actitud de gallos de pelea se respiraba en ambas partes, y un carro entero de irritados pinareños-habaneros esperaba por la solución de la disputa.

En una esquina no se podía más que observar la valla, y la entretenida conversación de los veteranos en estas lides. “Eso nos pasa por darles tanta ala a estos periquitos”, dijo el señor grueso, y no se podía más que reír. “Están falta de una buena entrá y decirles ´para que te alejas tanto, échate pa´acá si tú siempre fuiste guajacón de orilla´”. Y había que reír de nuevo. No se podía hacer más.

En otra platea, otro madurito en el negocio tampoco daba “visto bueno”. “Caballero, increíble, fajados por 20 pesos, para después tomar de la misma botella de ron. Se ven todos los días, están juntos aquí hora tras y hora y caen en esas miserias”.

Pensar que nada, que “solo” son cinco C.U.C ¿no?. Pensar que todavía se dice que no hay discriminación en Cuba, y que conste que no solo la tradicional y ancestral contra la que se lucha desde aquel 10 de octubre. Pensar que la oferta y la demanda es la ¿panacea? de estos servicios.

La disputa se resolvió. ¿Se resolvió? Bueno, el carro ya no estaba. Camino a casa, luego de “embarcar” a su “guai”, le quedaba a la muchacha la nostalgia de aquellos “Buenos días”, de aquel “gracias, pasa buena tarde”. Todavía no se había separado unos metros de la escena selvática cuando le interpelaron sorpresivamente. “Blanquita, ¿Guane?”.

 

 

Anuncios

Acerca de Maycardentey
Semi nativa digital, pinareña por causalidad y no por casualidad. Irremediablemente zurda, virgo por antonomasia y convencida periodista.

7 Responses to Reino de “buquenques”, “guajacones” y “guais”

  1. fernando lopez says:

    Interesante tu cronica, creo yo que es parte de esa situacion selvatica a la que estamos como medio acostumbrandonos a vivir. Se resolvera tema orden, respeto, honor, dignidad, verguenza, abuso y guaperia barata – toneterias necias…Falta de educacion, humansmo, solidaridad. Con tales tipejos no hay ni humanismo ni solidaridad, solo el miserable negocio, del o por el caballero don dinero…

    • Maycardentey says:

      Si, así mismo, hayq que rescatar el respeto y los buenos modales, y no solo desde la escuela, sino todos los agentes socializadores… gracias por la reflexión y la lectura Fernando…nos vemos por acá.

  2. NegraCubana says:

    Hola, me perdi en el tema del racismo. Por cierto que contra el se lucha mucho, mucho antes del 10 de Octubre! Slds

    • Maycardentey says:

      Sí, claro que se lucha contra el racismo antes del 10 de octubre, pero lo puse como fecha paradigmática que usted sabe se celebra en Cuba…lo del racismo, no le parece que en tantas ocasiones “guai”, llega a ser un término despectivo en contra de los blancos? acaso en la calle se sentiría usted cómoda denominando a una persona así? se sentiría cómoda si alguien desconocido le diría negra en plena ciudad?….

  3. Kike says:

    Cómo lo he disfrutado, de lo tuyo lo primero que leo. Muy divertido y tocando un tema muy frágil en la Cuba de estos tiempos. Que fácil se pasa de la risa, a la reflexión y a la pena por nosotros mismos leyendo esto. Algo así me esperaba cuando me encontré tu blog, y no por predecible.

  4. Pingback: Reino de “buquenques”, “guajacones” y “guais” | La Chiringa de Cuba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: