Nadie dijo que sería fácil

Hace poco alguien me decía: “para qué pasas tanto trabajo, por qué te empeñas en librar batallas en las que nada ganas, por qué te buscas problemas insolubles. Nada cambia”.

“La cuestión es vivir con la menor cantidad de recondenaciones, no buscarnos rollos por gusto y menos si no podemos solucionarlos; tratar de sobrevivir con lo que nos toca y de lo demás que se encarguen otros”, me espetaba mi interlocutor

Lo más triste es cuando te palmean el hombro y te dicen: “todo muy bien periodista, muy bueno su artículo, estoy de acuerdo con usted, pero eso no va a cambiar nunca”, expresan algunos.

Y no es esta, por desgracia, una opinión única y aislada en la sociedad cubana actual. ¿Acaso no le ha pasado lo mismo ante trámites burocráticos, discusiones por exigir sus derechos como cliente, dilemas sociales que nos inundan en la existencia diaria?

“¿Qué ganas con eso?”, me cuestionan no pocos; por ocasiones lo he pensado, sería iluso negarlo, pero convertir la idea en patrón de vida, ahí está la diferencia. Leer más de esta entrada

Los cubanos y la cosa (+video)

Recordé por estos días la anécdota El niño y la cosa, historia de un infante que en su primera escuela no pudo recrear su imaginación, siempre le dijeron qué dibujar, cómo y con qué tonalidades; y aún cuando las flores pensadas por él eran más hermosas, le obligaron a colorear una roja con el tallo verde.

Cuando cambia de institución educativa, a una donde daban rienda suelta a la creación y originalidad, no so qué “cosa” hacer, y solo atinó a colorear, lo que por costumbre sabía: una flor roja con un tallo verde.

En Cuba, no pocos somos como ese niño, nos adaptamos a que nos dijeran qué hacer, cuándo y de qué manera. Desde pequeños, fue así, nos guiaron cómo hacer en la vida, sin tener en cuenta nuestras propias individualidades, e incluso nos trataron de enseñar… a ser. Leer más de esta entrada

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