Querer a Cuba (+ fotos)

kaloian-cincuenta-veces-cuba-10-banderaA veces quisiera sacarla del corazón cuando se vuelve insostenible, insufrible. Quisiera escribirla como Miguel de Cervantes, ese lugar del Caribe de cuyo nombre no quisiera acordarme. Es imposible hacerlo.

Me hace aventarme una y otra vez contra sus molinos, y a la vez me levanta, me quita el polvo y devuelve la adarga al brazo para seguir la contienda.

Por veces le recrimino, le lloro, pero como las pasiones eternas, al tiempo se me pasan las penas y vuelvo como los viejos enamorados a revolcarme en sus esquinas, esas esquinas bacheadas, endemoniadas, vapuleadas, tan mías.

Aun cuando intente pretender por veces la ingenua finalidad de alejarla de mí, aun cuando haya quien me venda la sutil idea de alcanzar otras márgenes, viene a mí porque es imprescindible, viene a mí para que le acoja en mi lecho, para que no le niegue. Leer más de esta entrada

Los cubanos y la cosa (+video)

Recordé por estos días la anécdota El niño y la cosa, historia de un infante que en su primera escuela no pudo recrear su imaginación, siempre le dijeron qué dibujar, cómo y con qué tonalidades; y aún cuando las flores pensadas por él eran más hermosas, le obligaron a colorear una roja con el tallo verde.

Cuando cambia de institución educativa, a una donde daban rienda suelta a la creación y originalidad, no so qué “cosa” hacer, y solo atinó a colorear, lo que por costumbre sabía: una flor roja con un tallo verde.

En Cuba, no pocos somos como ese niño, nos adaptamos a que nos dijeran qué hacer, cuándo y de qué manera. Desde pequeños, fue así, nos guiaron cómo hacer en la vida, sin tener en cuenta nuestras propias individualidades, e incluso nos trataron de enseñar… a ser. Leer más de esta entrada

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