Fabré llegó…y no se va


Creció en el viejo San Luis, Santiago de Cuba. Su infancia, dura, tremenda, no dejó de tener nunca el resguardo de la madre que compartía su almuerzo con la numerosa prole, que “luchaba” el buche de café claro y el pedazo de pan para que los suyos no pasaran hambre, o al menos, no tanta.
“Ahora con ustedes, Cándido Fabré y su banda, en Alegría de sobremesa”, soñaba escuchar todas noches, al oír el antológico programa de Progreso. Era apenas un crío de siete años y ya había compuesto su primer tema musical.
Todavía rememora sus seis años con Los Samurais, su paso determinante por La Original de Manzanillo; no se le olvida tampoco cuando grabó su primer long play en la emisora Granma; ya comenzaba a ser tema de los comentarios de muchos: “oye, hay un morenito con la Original que está encendío”.
Vino entonces El guardian del Caribe, Camaronero, A la hora que me llamen voy, El barrendero, Yo soy de este pueblo, Quién ha visto por ahí mi sombrero de yarey.
Señoras y señores con ustedes, el denominado por Gilberto Santa Rosa, el mejor sonero del mundo….Cándidoooo Fabréééé. Leer más de esta entrada

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¿Qué pasó, Pablito? (+videos)

El que nació en el Caribe,
goza de una facultad,
al sentir su libertad,
se identifica y la vive,
al cambiar la que lo que inhibe,
por su mar, por su palmera,
una eterna primavera,
o un sol que nutre su piel,
va sintiendo que no es él
y pierde hasta su bandera.
Amo esta Isla. Pablo Milanés

Mis recuerdos de adolescencia fueron con sus canciones, me enamoré la primera vez con El breve espacio en que no estás, en una de esas aventuras de púbera idiotizada por uno tan infantil como ella.

Casi de memoria me aprendí sus temas, y todavía un póster de Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, adornan la despintada pared de mi cuarto, en un intento tal vez por no dejar pasar del todo, “aquella edad”. Leer más de esta entrada

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