Mendigos y locos del alma

Mientras el impenitente calor sofocaba hasta las aceras en plena calle Cavada, apareció. Llevaba una pequeña y roída camiseta que parecía en sus buenos tiempos haber sido blanca, un short casi indefinible como prenda de vestir, y los mocasines, hambrientos, dejaban entrever unos dedos tiznados y putrefactos.

La barba imploraba algo de agua y jabón, un gran tabaco mutilaba sus labios y de vez en vez, se le veía por la comisura, pedazos de la solanácea que se resistían a ser mascados. Con un vasito plástico castigaba a la garganta con el sorbo de sabe quién qué cosa, que lo estremecía de pies a cabeza cuando bruscamente “se lo echaba” encima.

Al rato ya había protagonizado más de un espectáculo: el vendedor de fritas le había regalado par con tal que no le “mareara” más la clientela y la cola de personas que esperaba la ruta cuatro se dispersaba por momentos al paso de su tufo disfrazado de baño de carnaval. Algunos le lanzaban improperios; otros, se burlaban de sus pies casi descalzos y de su jerga-dialecto, no pocos, ni se inmutaban y seguían hablando de las abrasadoras temperaturas, de la actuación cubana en las Olimpiadas…de nada. Leer más de esta entrada

Mi casi ciudad, mi mucha gente (+ fotos)

No tiene iglesia con parque en el centro de la urbe, ni siquiera puerto de mar, Prado ni Malecón largo; su único río urbano, que le da honor a su nombre, es innavegable; y aún sueña con su bulevar. Así pudiera describirla a mis colegas cada vez que me piden una referencia sobre ella.

Pinar del Río todavía no es una ciudad; a veces pienso que quizá tampoco clasifica como un gran pueblo. Es una especie de comarca calmosa con horario laboral; solo existe de ocho a cinco. Fuera de esta moldura de tiempo, es como la villa de Pedro Páramo, donde repica el sonido vacío de las pisadas en la calle. A las siete de la noche tal parece que el «pueblo» feneciera de a poco, nadie sale de casa y las callejuelas se ponen tristes.

Vueltabajo, que cada vez se queda con menos «abajo», no presume de sus dotes de capital de provincia, apenas, si la escudriñas de refilón, se convierte en un montón de calles, zigzagueantes a veces, cuadriculadas otras, con portales corridos, semiparques, y una calle Real o Martí con ínfulas de quincallas de urbe. Leer más de esta entrada

Tuto Vázquez y de cuando llovieron flores en Pinar

No había apellidos italianos de por medio, nada de Montescos ni Capuletos. No fue una novela ambientada en la bella Verona, ni las escenas correspondían de manera tan melosamente romántica a la archiconocida historia de Shakespeare. Quizás el final no correspondió a fatalidades compartidas, pero no fue menos intenso y dramático que el relato de amor dela Inglaterravictoriana.

Eran ¿solo? Tuto Vázquez y Zenaida Ruiz, el aviador y la hermosa estudiante dela EscuelaNormalpara Maestros y Maestras en plena ciudad de Pinar del Río. Corría el año 1935 ó 1936, y cuentan que sobre el parque dela Independenciallovían literalmente flores. No era imaginación, ni siquiera historias salidas de ocurrentes novelistas, no era un Macondo repetido en el occidente cubano. Leer más de esta entrada

Yo, Ninel Conde (+fotos y video)

A veces es inevitable la asociación. Matices lúgubres como marionetas que en una tienda oscura recobran la vida, con movimientos torpes, maniqueos, primerizos. Así se les piensa en la impresión inicial.

De pronto desfilan, piernas lujosamente contorneadas a golpe de gimnasio e inyecciones hormonales, pasos firmes en algún tacón importado, ojos bien delineados que escoltan el toque meretriz entre el labial de boutique e insidiosas pestañas a lo Marilyn Monroe.

Los olores llegan después, con esa mezcla de Chanel adulterado y after shave tras el camuflaje del exuberante maquillaje.

Barbillas domesticadas por la Gillete y para los favorecidos, con la crema depiladora, obsequio de algún “amigo cercano”: insuficiente por veces para esconder unos pómulos, que ni la madre natura logra achicar.

Ya llegan al escenario, soberbias y pálidas llegan, no son ni gallegas ni argentinas, bien cubanas, divinas, aunque no existan muchos poetas bohemios y atrevidos que les dediquen sus versos.

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Mi equipo de pelota

Pinar se embolsilló el campeonato, no se ha dicho y todos lo saben, lo hizo de un modo inoportuno y temerario. A pepe.

En nuestra serie, en la 50 serie, en la que hubieran querido ganar los Industriales, en la que al menos los comentaristas de la televisión habrían preferido que ganaran los Industriales, en la que Gourriel decepcionó, en la del adiós de los Metros, por fin, en la de todos y en la de ninguno: Pinar venció inobjetablemente. Leer más de esta entrada

La dignidad de Pablo Milanés (+fotos)

Pablo Milanés cantó ayer en Pinar Foto: Osbel Concepción

Pablo Milanés cantó ayer en Pinar. Foto: Osbel Concepción

Pensé que iba a pasar la mayor vergüenza del mundo. Faltaban apenas quince minutos para el concierto de Pablo Milanés, y tan solo había unas 50 personas en la Plaza Provisional de la Revolución de Pinar del Río. Ello, sin contar, por supuesto, las decenas de implicados en la realización del espectáculo, cuerpo de policía, bomberos, y demás instituciones involucradas.

La prensa, en el lugar en cuestión desde bien temprano, no podía creer aquello. Mi primera imagen fue el rostro de Pablo Milanés, quizás no contrariado pero al menos así lo sentía yo, ante la poca afluencia de público. Las causas en un análisis apresurado parecían ser dos, el seguido juego de pelota de la subserie Santiago-Pinar, a pocas cuadras y con transmisión nacional y el cambio de horario del concierto, adelantado para una hora antes y sin la correcta promoción. Leer más de esta entrada

Una despedida gigante para un gigante (+video)

LaPedro Luis Lazo en su retiro tarde fue inolvidable, como todas las cosas que tienen que ver con Pedro Luis Lazo. Y es que este gigante del pitcheo tuvo una colosal despedida del béisbol cubano cuando decenas de miles de aficionados le rindieran especial tributo.

Video de retiro de Pedro Luis Lazo

El estadio Capitán San Luis pareció ensancharse para dar espacio a una gran multitud de aficionados que acudieron este domingo a despedir del béisbol activo al pinareño Pedro Luis Lazo, el pitcher más ganador en Series Nacionales.
Engalanado, el principal parque de esta occidental región del país, pese a las frías temperaturas, de pronto tomó un calor especial, cuando escoltado por la motorizada entró al terreno a bordo de un quitrín, acompañado por su esposa e hijas. Leer más de esta entrada

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